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martes, 17 de agosto de 2010

Sastre se marcha al Geox: ¿última parada?


El mercado ciclista continúa en pleno movimiento. Si hace unas semanas era Saxo Bank el que anunciaba el fichaje de Alberto Contador, ahora es otra de las grandes figuras del ciclismo español, Carlos Sastre, el que cambia de aires. El ganador del Tour de Francia de 2008, correrá a partir de la próxima temporada en el Geox italiano, un equipo que inicia su andadura en el pelotón en 2011.


A sus 35 años y tras dos temporadas en el Cervélo, el corredor español afronta los últimos coletazos de su carrera en los que está disfrutando de la bicicleta más que nunca. “He vuelto a encontrar al ciclista luchador que siempre he sido, este nuevo reto me ilusiona y me da todo aquello por lo que llevo luchando una vida", asegura Sastre, el cual se encuentra ante la que podría ser su última parada tras pasar por ONCE, CSC y Cervélo.


En su próxima aventura, Sastre estará a las órdenes del director transalpino, Mauro Gianetti. Para el abulense la confianza que han depositado en él "ha sido el factor más importante a la hora de que mi balanza se inclinase a favor de este nuevo proyecto, en el que también ha influido las bases y la experiencia de sus dirigentes".


Eso sí, antes de poner rumbo al Geox, Carlos afrontará la Vuelta a España con la intención de ganar. Algo que no será nada fácil. Sastre ya ha disputado esta temporada el Giro de Italia y el Tour de Francia y se dispone a correr las tres grandes vueltas en el mismo año, al igual que hiciera en 2006. Un reto muy exigente por la gran cantidad de kilómetros acumulados y que sólo los más osados, como el gran Marino Lejarreta en su época, se atreven a intentar.


Sin nada que demostrar, Sastre parece que se ha propuesto alargar al máximo su andadura en el ciclismo profesional, afrontando nuevos retos sin miedo al fracaso. Carlos sabe que repetir los grandes éxitos es complicado, pero quiere quedar en el recuerdo de la afición como un corredor valiente, dispuesto a dar espectáculo y disfrutando de su profesión. Y eso es algo que le honra, sobretodo en este mundo del deporte, donde la “cultura” del marketing parece que se impone a la del esfuerzo.

viernes, 13 de agosto de 2010

Team Movistar: se busca jefe de filas


Reynolds, Banesto, Illes Balears, Caisse d´Epargne y ahora Team Movistar. Así se llamará a partir de la próxima temporada el equipo que dirige Eusebio Unzué. El conjunto español más laureado de la historia con siete Tour de Francia, conseguidos por Pedro Delgado (1988), Miguel Induráin (1991, 1992, 1993, 1994 y 1995) y Óscar Pereiro (2006).


Tras unos meses de incertidumbre, provocados por el anuncio de Caisse d´Epargne de no renovar el patrocinio, finalmente la formación española seguirá en el pelotón como la escuadra española más veterana (desde 1979). La aparición de Telefónica supone también, la entrada de una gran multinacional en el ciclismo y respaldando a un equipo español.


Buena noticia para el ciclismo español, tan necesitado de “sponsors”, pero la realidad es bien diferente. De momento, el futuro Team Movistar es un equipo sin un líder indiscutible, un jefe de filas de garantías. Hay que recordar que su mejor ciclista, Alejandro Valverde, se encuentra sancionado por su supuesta implicación en la “Operación Puerto” y no podrá correr hasta 2012.


Además, todo apunta a que otras figuras del equipo, como David Arroyo y Luis León Sánchez, no seguirán la temporada que viene en la escuadra española. El primero ha firmado contrato con Astaná, mientras que el corredor murciano se ha convertido en uno de los ciclistas más revalorizados y se lo "rifan" conjuntos como Rabobank o Sky, con los que ya estaría negociando. Por lo tanto, será muy difícil retenerle.


Durante el Tour de Francia, se habló del interés de Unzué por hacerse con los servicios de Alberto Contador, pero el fichaje de éste por Saxo Bank, tiró por tierra todas las esperanzas de volver a ver al madrileño corriendo en un equipo español. También se rumoreó sobre una posible oferta por Samuel Sánchez, pero el asturiano ha renovado con Euskaltel hasta el año 2012.


De esta forma, el Team Movistar busca un corredor que le permita afrontar la próxima temporada con garantías, sobre todo en las grandes vueltas. Sin embargo, el mercado no ofrece muchas posibilidades. Lo más lógico sería decantarse por un ciclista español, por motivos comerciales y por tradición (“Perico”, Induráin, Olano, “Chava” Jiménez, Valverde, Pereiro). Pero que nadie descarte ver a un corredor extranjero liderando el equipo español más potente. No sería la primera vez, el suizo Alex Zülle encabezó al Banesto en 1999 y 2000.

martes, 3 de agosto de 2010

Contador ficha por Saxo Bank. Inconvenientes


Alberto Contador correrá la próxima temporada en las filas del Saxo Bank-Sungard. Tras anunciar que no renovaría con Astaná la semana pasada y que escucharía ofertas, el ciclista de Pinto se ha decantado por la escuadra danesa, el actual equipo de los hermanos Schleck. Que no cunda el pánico, ninguno de los dos seguirá el año que viene.

Las negociaciones comenzaron durante el pasado Tour de Francia, lo cual resulta bastante controvertido, ya que ambas partes eran rivales directos en la lucha por la victoria. Desconozco las verdaderas razones por las que Alberto se marcha a Saxo Bank, pero tratándose del mejor ciclista de la actualidad, considero que no es la mejor opción por varios motivos.


Desde hace tiempo, el conjunto que dirige Bjarne Riis es uno de los más potentes del pelotón, pero con el paso del tiempo se ha ido debilitando. Algunos de sus corredores más importantes están próximos a la retirada (Voigt) y otros se marcharán (Cancellara). Un tricampeón del Tour de Francia necesita mayores garantías a la hora de defender su título. Contador ya tendrá en mente varios de los compañeros que le rodearán en su próxima aventura. Algunos como Dani Navarro o Benjamín Noval, podrían seguir sus pasos.


Saxo Bank, anteriormente CSC, fue el equipo donde Carlos Sastre consiguió su victoria en el Tour de Francia de 2008. Sin embargo, el abulense terminó saliendo del equipo de muy malas maneras. La relación con Bjarne Riis y los hermanos Schleck, deteriorada por los hechos ocurridos durante la etapa de Alpe D´Huez, donde Sastre cimentó su victoria, fue determinante para que Carlos decidiera cambiar de aires de cara a 2009.


Otra cuestión es la figura de Bjarne Riis. El director de Saxo Bank, reconoció en 2007, haberse dopado durante el Tour de 1996, donde consiguió la victoria, destronando a Miguel Induráin. Puede decirse que el navarro fue derrotado por un tramposo (aunque de no hacerlo Riis lo habría hecho otro) y eso me parece un verdadero sacrilegio. El corredor danés fue desposeído del triunfo y desde entonces su credibilidad está en entredicho. De esta forma, no me parece lo más inteligente asociarse con un personaje como Riis. Añadir también que el carácter conservador del director, choca con el de Contador, más batallador.


La llegada a un nuevo equipo siempre está rodeada de incertidumbre. Esperemos que los malos augurios se queden en eso, en pronósticos. Hay que estar tranquilos. Alberto Contador tiene ya la suficiente experiencia para saber lo que más le conviene. Ya ha vivido diversas situaciones, algunas muy complicadas, y al final siempre ha salido a flote. Por algo es el gran campeón que todos conocemos.

domingo, 25 de julio de 2010

Sin sufrimiento no hay victoria


Quien algo quiere, algo le cuesta. Alberto Contador tuvo que sufrir, y mucho. El corredor español conquistó su tercer Tour de Francia por un margen de 39 segundos sobre Andy Schleck (la cuarta menor diferencia de la historia). El destino, caprichoso, ha querido que la victoria se decida por la misma renta que el madrileño obtuvo el día del ya célebre “salto” de cadena. Sin embargo, los dos adversarios coinciden en que aquel incidente no ha influido en el resultado final.

Contador salía desde Burdeos con sólo ocho segundos sobre su gran rival, pero sabedor de sus mejores prestaciones en la lucha individual contra el crono. Nada hacía presagiar el mal rato que tendría que pasar. Al paso por el primer punto intermedio, Alberto y Andy rodaban muy parejos, lo que ya era toda una sorpresa. Pero en el kilómetro 25, el de Luxemburgo aventajaba en siete segundos al maillot amarillo. En la general virtual sólo les separaba un segundo. El Tour en un puño. La carrera parecía dar un giro inesperado.


En el coche de Astaná surge la duda: ¿le decimos la verdad o le engañamos? En las pruebas cronometradas es muy frecuente “adulterar” las diferencias con el objetivo de motivar al corredor. En la cabeza de Contador desconcierto total: “He sufrido muchísimo con las referencias. Llegó un momento en que no sabía si las referencias eran de verdad o me mentían. Llegué a dar todo por perdido”, dijo. Para Schleck, los tiempos parciales debieron ser un “subidón”, un “chute” de adrenalina. El Tour podía ser suyo.


En ese momento hizo su aparición un invitado siempre incómodo: el viento. Fuerte y contrario a los ciclistas comenzó a hacer estragos. Contador, más especialista que Schleck, se acopló mejor a la bicicleta y poco a poco los segundos fueron cayendo a su favor. En Pauillac Andy entregaba 31 segundos, Alberto resoplaba. Su tercer Tour estaba a salvo. En el otro duelo Samuel Sánchez-Menchov, por el tercer puesto, no hubo color. Desde el primer momento, el ruso se adueñó del último puesto del cajón. La etapa para Fabian Cancellara, sólo Tony Martin, inquietó a la “locomotora” suiza.


Balance

Finaliza uno de los “Tours” más igualados que se recuerdan. La diferencia entre Contador y Schleck en la general, nunca fue superior al minuto durante las tres semanas de competición. Si en el prólogo el madrileño sacaba 42 segundos, en el pavés Andy le metía 1:13. Los 10 segundos a favor de Schleck en la cima de Avoriaz, los devolvía Alberto en Mende. Los 39 segundos del “cadenazo” y la crono del penúltimo día hicieron el resto.


El duelo entre español y luxemburgués, unido a su juventud (27 y 25 años respectivamente) nos augura más emociones de cara a las próximas ediciones. Este podría ser el inicio de una de esas rivalidades históricas. Las incógnitas que muchos se plantean, irán desde si la amistad entre los dos contendientes nos privará de un mayor espectáculo; hasta saber si la estrecha relación soportará más capítulos como los de la recién terminada edición.

Estas tres semanas nos dejan otra conclusión: el final de una generación. Con el adiós definitivo de Armstrong, el ocaso de gente como Leipheimer, Kloden, Sastre Evans o Basso y las dudas que despierta Menchov, a pesar del tercer puesto, el relevo parece consumado. Esperemos que el Tour y el ciclismo en general, no se convierta en esa “patraña de niñatos” que apuntaba Carlos Sastre.

jueves, 22 de julio de 2010

Amigos para siempre


A estas horas muchos pensarán, decepcionados, que Contador debió vencer en la cima del Tourmalet. Otros, en cambio, opinarán que hizo lo correcto: dejarse ganar, como tantas veces hizo Induráin. Nunca se pondrán de acuerdo, al igual que con el incidente de la cadena en el Balés. Lo único claro, con la gloria o no de la etapa, es que Alberto tiene más de medio Tour en el bolsillo y sólo una hecatombe podrá hacer que lo pierda.

Era el día esperado por todos los aficionados, el caramelo más dulce. Por eso esta vez no hubo concesiones. Se formó una escapada, pero detrás se cocinaba el Tour. Estaba en juego el maillot amarillo y el premio incluía la victoria parcial. A la trascendencia de la etapa, se sumaron dos ingredientes especiales que otorgaban mayor épica: la lluvia y la niebla en la cima de los puertos.


Por el camino vimos el enésimo intento de Carlos Sastre en busca de la gloria y un susto monumental: Samuel Sánchez se fue al suelo y por unos instantes se temió por su continuidad en carrera. Por suerte, los ciclistas están hechos de otra pasta y el líder de Euskaltel se reincorporó a la carrera. Así se llegó al pie del Col du Tourmalet. Con el pelotón pisando los talones de los fugados. Sólo el campeón ruso, Kolobnev, oponía resistencia.


Saxo Bank marcaba el ritmo. Contador a rueda de su gran rival: “cuando tú quieras, Andy”. El luxemburgués no tardó en atacar, se sentía pletórico. Tras él, el sólido líder dispuesto a no ceder lo más mínimo. Un voluntarioso Joaquim Rodríguez intentó agarrarse a la dupla, pero tuvo que desistir, aquello era una locura, el aspirante había metido el “turbo”. La niebla comenzaba a apoderarse de la escena. Los dos amigos y adversarios solos, frente a frente, en la montaña.


Schleck se propuso marcar un ritmo axfisiante, constante, sin mirar atrás. Contador tenía que caer por agotamiento. Quedaban diez kilómetros para la meta, suficiente distancia para ganar el Tour. De vez en cuando, subía un puntito más la velocidad, pero el madrileño respondía a la perfección. Cualquier signo de debilidad, por pequeño que fuese, daría alas al maillot blanco, dispuesto a hacer saltar la banca. Al rato, Andy comenzó a hacer gestos con la cabeza, invitando a su rival a coger el relevo. Pero Alberto no quería saber nada, ni siquiera le miraba. Era una guerra psicológica.


A tres kilómetros del final, el de Pinto lanzó su único ataque, tal vez con la intención de aplacar al menor de los Schleck y que desistiera en su ofensiva. Los dos se presentaron en la cima del Tourmalet, majestuoso, abarrotado de público. Ganó Andy, con el beneplácito de Contador. A lo mejor pensaba en cerrar definitivamente la herida del día de la cadena (si es que estaba obligado), templar los ánimos y los pitos en el podio o simplemente le pareció que disputar y ganar la etapa no era de caballeros. Sea como sea, la tercera corona en París está más cerca. Sólo son tres días.

martes, 20 de julio de 2010

La última fuga



Lance Armstrong está recuperando durante este Tour, sensaciones ya olvidadas. Aquellas que sentía antes de padecer cáncer, cuando todavía no era aquel ciclista indestructible. Largas jornadas sin otra motivación que llegar a meta evitando el fuera de control, esperando tu oportunidad, el momento de gloria. Como en Verdún en 1993, cuando consiguió su primera etapa, o en Limoges dos años después, donde dedicaba la victoria a su compañero Fabio Casartelli, fallecido días atrás en una fatídica caída.


Hoy volvía a ser el día. El americano se coló en la escapada buena. Por delante cuatro de las grandes cimas pirenaicas: Peyresourde, Aspin, Tourmalet y Aubisque. Durante el recorrido, Lance tuvo tiempo de despedirse, recordando los buenos tiempos: su ataque en Sestriere en el 99, el primero de sus siete Tours. Año 2000, coronando el Mont Ventoux junto a Pantani. Camino de Alpe D´Huez en 2001, donde simuló pasar un mal día para rematar a Ullrich más tarde. La ascensión a La Mongie en 2002, codo a codo con Beloki. En Luz Ardiden donde pasó del suelo al cielo en unos instantes en 2003, el Tour más difícil de todos. Certificando el sexto, en Plateau de Beille (2004). Cerrando el hito de los siete consecutivos en Courchevel (2005).


Este será el último Tour para Armstrong. Muchos no entendieron su regreso a la competición el año pasado. Algunos psicólogos aseguran que Lance necesitaba volver para sentirse derrotado, se sentía insatisfecho. Suena irónico. Tras ganar su séptimo Tour consecutivo, el texano decidió retirarse invicto. Todos los grandes: Anquetil, Merckx, Hinault, Induráin probaron el sabor de la derrota, todos hincaron la rodilla tarde o temprano, así entendieron que el momento de marcharse había llegado. Tras este año, Lance podrá irse tranquilo, está aprendiendo a perder, redescubriendo otro Tour, el de los jornaleros.


Hombres como Carlos Barredo, que aún no han probado las mieles del éxito en la ronda gala. El asturiano saltó del grupo de cabeza a más de 30 kilómetros de la meta. Rodando en solitario por la carretera, su ventaja nunca superó el minuto. Finalmente, fue capturado al paso por la pancarta de los últimos mil metros. El final más cruel para un escapado. Horas remando para morir en la orilla. En Pau fue Pierrick Fedrigo el que levantó los brazos. Sexta victoria francesa en este Tour en la ciudad más “española”: ocho victorias parciales para los nuestros a lo largo de la historia.


Mañana toca descanso antes de afrontar el esperado final de etapa en Tourmalet. Contador y Schleck volvieron a vigilarse de cerca, tras el “cadenazo” de ayer. En la mente de Alberto sólo cabe aferrarse al amarillo y coronarse por tercera vez en París. Dentro de Andy hay unas ganas tremendas de desquitarse. Rabia y bilis en el estómago, mucha bilis.

Cadena de favores

Cadena de favores es una película dirigida por Mimi Leder, en la que un niño imagina un curioso sistema para mejorar el mundo: hacer favores a la gente, incluso antes de que te los devuelvan. Es decir, no devolver favores, sino pagarlos por adelantado, y no necesariamente a quien te lo hizo a ti. Cuando a Andy Schleck se le salió la cadena en la última ascensión en pleno ataque, sin querer, estaba haciendo un enorme favor a Alberto Contador, el mismo que en la segunda etapa le esperó cuando el luxemburgués se había caído. El madrileño dijo en aquella ocasión: “he hecho lo que me gustaría que hicieran por mí”.

En la película, la cadena de favores no funcionaba así, pero la otra cadena, la de la bicicleta de Schleck, así lo quiso. Imposible predecir que este simple elemento provocaría semejante descalabro. A lo largo de la historia del Tour de Francia, hemos visto a corredores perder el maillot amarillo por varios motivos: caídas (Ocaña en 1971), lesiones (Simon en 1983), cortes (Rijs en 1995), enfermedad (Heulot en 1996), desfallecimiento (Landis en 2005), e incluso este mismo año vimos al líder sacrificando la preciada prenda en favor de un compañero (Cancellara). Pero lo que nunca podíamos imaginar era que una mera anécdota, como salirse la cadena, pudiera hacer perder el maillot jaune.


Todo sucedió en la ascensión al Balés. En esta ocasión, Astaná cedió la iniciativa a Saxo Bank. Uno por uno, los compañeros de Schleck fueron relevándose para endurecer la carrera, hasta que el luxemburgués decidió acelerar. Pero no era un ataque demoledor, sólo pretendía seleccionar el grupo. De esta forma, durante unos instantes sólo quedaron los cinco primeros de la general: Schleck, Contador, Samuel Sánchez, Menchov y Van den Broeck. El resto comenzaba a hacer la “goma”. Esta vez Andy Schleck dejó de ser la sombra de Contador, para convertirse en cabeza visible.


Tras un pequeño “impass” Andy volvió a la carga, ahora iba en serio, de pie sobre la bicicleta y con un ritmo diabólico. Vinokourov fue el primero en responder, detrás, Contador salía en busca del maillot amarillo. Pero sucedió lo inesperado, de repente la rueda trasera de Schleck pegó un bote y comenzó a dar pedaladas en falso. Había intentado cambiar de desarrollo en pleno ataque, al límite, y la cadena saltó por los aires. Alberto, que en ese momento llegaba a la altura del líder, salió disparado sin mirar atrás, sin volver la cabeza.


Presa de los nervios, el líder de Saxo Bank intentaba volver a colocar la cadena, una operación sencilla siempre que no estés a casi 2.000 metros de altitud, con 180 pulsaciones por minuto y con el corazón a punto de salirse por la boca. Por delante Contador, Menchov y Samuel Sánchez volaban hacia la cima como tres lobos salvajes, atraídos por el olor de la sangre. Cuando Schleck arrancó de nuevo, se inició una tremenda persecución. En la cima la diferencia rondaba los 20 segundos, el liderato en el aire.


La bajada se realizó a toda velocidad, por delante Contador se lanzaba a tumba abierta, secundado en algunos tramos por Samuel Sánchez, un auténtico kamikaze. El descenso de Andy no desmereció lo más mínimo, incluso todo un especialista como Vinokourov tenía problemas para seguirle. El maillot amarillo se iba a decidir por un pequeño detalle: una curva mal trazada, un frenazo de más. Al final, Schleck “entregaba” el maillot por ocho escasos segundos.


En Bagneres de Luchon todos buscaban las reacciones de los dos protagonistas. Andy furioso; Contador con cara de circunstancias “no he visto nada”. Horas más tarde Alberto pedía perdón, no tenía obligación de hacerlo, las averías también forman parte del ciclismo y es totalmente legítimo aprovecharse de la de un rival. Son muchas las ocasiones en las que en medio de una disputa, uno de los contendientes sufre algún percance. En estos casos el desenlace no siempre ha sido el mismo. Es muy difícil saber tomar la decisión correcta en esos momentos. Más aún cuando están por medio un Tour de Francia, una amistad y una cadena de favores.

lunes, 19 de julio de 2010

"Paradinha" en Ax3-Domaines


Sin previo aviso Alberto Contador redujo el ritmo y se apartó. Andy Schleck, “soldado” a la rueda del corredor de Pinto, repitió la misma operación con total normalidad. El resto del grupo, incrédulo, continuó hacia la cima sin los dos grandes candidatos al trono de París. Madrileño y luxemburgués se miraron sin mediar palabra. El primero pretendía liberarse así de su sombra; el segundo trataba de impedir que aquello trastocara sus planes de seguimiento.


La etapa se la adjudicó el francés Christophe Riblon, aprovechando la ventaja con la que coronó el terrible Pailheres en solitario, debido en buena parte, a que el pelotón no forzó la marcha hasta la ascensión final. Sólo un voluntarioso Carlos Sastre quiso animar la carrera en un intento de repetir su victoria en Ax3-Domaines en 2003. Fue allí, donde una vez más, Astaná tomó las riendas. Primero el sorprendente Dani Navarro, luego Paolo Tiralongo y por último Alexandre Vinokourov, fueron los encargados de castigar las piernas de sus acompañantes.


Cuando Contador lo estimó oportuno, probó al maillot amarillo, con dos aceleraciones, la segunda más furiosa y continuada que la primera. Schleck ya tenía el lazo echado a la Specialized del madrileño y no pasó dificultades para llegar a su altura. El resto de los elegidos lo hacía con cuentagotas, algunos favorecidos por la menor dureza del puerto. Después de sus intentos infructuosos por despegarse de Andy, Alberto se cansó de la vigilancia y procedió a efectuar la mencionada “paradinha”. Menchov y Samuel Sánchez no lo dudaron y aprovecharon la situación, sacando unos pocos segundos en la meta.


La maniobra del bicampeón del Tour de Francia, recuerda a una similar realizada por Pedro Delgado en la Vuelta a España de 1992. En aquella ocasión, Perico era sometido a una continua persecución a manos del líder, Jesús Montoya. El murciano tenía la orden expresa de su director Javier Mínguez, de no separarse ni un milímetro del segoviano. La paciencia de Delgado se agotó en una subida cuando, harto del estrecho marcaje, se paró y llegó a poner los pies en el suelo, desafiante. “¿Y ahora qué?” Montoya se detuvo tras él sumido en la más profunda confusión y no arrancó hasta que no obtuvo el permiso de su jefe. Una imagen esperpéntica.


En aquella Vuelta, Rominger aprovechó la disputa entre Perico y Montoya y se hizo con la victoria. Contador y Schleck están adentrándose en una dinámica parecida. Los dos se sienten los grandes dominadores de la carrera y con actitudes como la de ayer, pueden estar subestimando a otros rivales. Si siguen jugando al gato y al ratón, pueden llevarse una sorpresa desagradable. Tony Rominger ya no está aquí, pero sí Denis Menchov, un “gigante” dormido que podría envalentonarse. Hoy, segundo asalto en los Pirineos.

sábado, 17 de julio de 2010

Golpe de autoridad



Ayer, 16 de julio, el gran Miguel Induráin celebraba su 46º cumpleaños. Cuando el navarro cumplía los 31, se encontraba a punto de conseguir su 4º Tour consecutivo. Con esa misma edad (31) Joaquim Rodríguez Oliver está descubriendo el Tour de Francia. "Purito", como todos le conocen, nuncá había corrido la ronda gala. Su anterior equipo, el Caisse d´Epargne no le había brindado la oportunidad, a pesar de hacer méritos de sobra. Harto de esperar año tras otro la llamada para ir a Francia, el catalán se marchó al Katusha, un equipo ruso. Sólo ha habido que esperar medio Tour, para que todos sepan como las gasta Joaquim.

Mende es un final que tiene algo especial. Sin ser considerado uno de los grandes puertos (es de 2ª categoría) por su poca longitud, tiene un desnivel medio de un 10% y algunas de sus rampas llegan hasta el 14%. Si a esto le sumamos una etapa larga con continuas subidas y bajadas, se convierte en un verdadero "rompepiernas". La cima, situada en un aeródromo, tuvo su bautizo de fuego el 14 de julio de 1995, fecha en la que Jalabert remató con la victoria de etapa, una exhibición de su equipo, la ONCE, poniendo en jaque al mismísmo Induráin. Desde entonces, Mende lleva el sobrenombre de "Cima Laurent Jalabert".

La 12ª etapa de este Tour 2010, reducido a una lucha entre Andy Schleck y Alberto Contador, era una buena ocasión para que los dos aspirantes midieran sus fuerzas antes de los Pirineos. La fuga del día, formada por Vinokourov, Kloden, Kiryenka y Hesjedal, parecía que nos daría el vencedor y ese hubiera sido el corredor kazajo de no ser por Joaquim Rodríguez. Al ataque de "Purito" a tres kilómetros para el final, respondió Contador para proteger a su compañero y por que no, para anotarse él mismo la victoria. A rueda del madrileño debió salir el maillot amarillo, Andy Schleck, pero no fue así. El luxemburgués se quedó clavado y empezó a temer por su preciada prenda y quizás, también por el Tour.

Era una de esas "arrancadas" típicas de Alberto. La misma que fue su carta de presentación en en el mítico Galibier, en 2007; ese "latigazo" que soltó una, dos, tres y hasta cuatro veces contra Michael Rasmussen en Peyresoure, el mismo año; ese cambio de ritmo que le acercaba a su segundo Tour en Verbier, la pasada edición. El bueno de Joaquim, se agarró al tren sabiendo que si aguantaba unos metros más, le esperaba el final en lleno. Vinokourov sólo pudo ver pesar a los dos y desearles suerte. Más atrás, Andy sufría e intentaba recomponerse.

Al pasar por la pancarta del último kilómetro, "Purito" ofreció a Contador su colaboración a cambio de la etapa. El de Pinto movió la cabeza de un lado a otro, en horizontal. No había acuerdo. El líder del Astaná sabía que la etapa era para "Vino" y no iba a regalar nada. Ya sabía lo que era ganar aquí (París-Niza 2007 y 2010) y quería repetir. Orgullo de campeón. En la larga y ancha recta de meta los dos españoles se "batieron" por ser el encargado de inaugurar el casillero de su país en este Tour. Salió vencedor Joaquim Rodríguez. Más rápido. Contador había preferido el triunfo parcial, a aumentar las diferencias con Schleck.

A final sólo fueron 10 segundos. Los mismos que Andy sacó en Morzine-Avoriaz. Una diferencia insignificante. Pero esta vez es distinto. Fue un aviso, un golpe psicológico. El luxemburgués tenía la esperanza de que Contador no era el mismo del año pasado. Como él decía, le veía con altibajos. Ahora ya lo sabe. Alberto está preparado para la batalla. Ha estado esperando durante dos semanas y ahora es el momento. Esto es sólo un anticipo de lo que nos espera.

martes, 13 de julio de 2010

El Tour es cosa de dos


La jornada posterior a un día de descanso, siempre es temida por los ciclistas en el Tour de Francia. Después de una semana de competición, la fatiga acumulada, el calor y los nervios, lo más lógico es pensar que los corredores agradecen este “tiempo muerto”. Nada más lejos de la realidad. Para algunos este día resulta fatal. La tumba de sus ilusiones. Sin ninguna explicación científica, son muchos los que se derrumban tras el parón obligado.

Si no pregúntenle a Cadel Evans. Subiendo la Madeleine, al hasta hoy líder de la carrera, se le apareció el “tio del mazo” con el consiguiente bajón de fuerzas. El puerto, todo un “Hors Categoriè” situado a más de 30 kilómetros de la meta, no parecía el escenario propicio para que sucedieran cosas interesantes de cara a la general. Sin embargo, el destino así lo quiso.


A más de diez kilómetros para coronar el puerto, Alberto Contador dio la orden a sus compañeros para que pusieran una marcha más. Tiralongo primero, y a continuación Dani Navarro imprimían un ritmo fortísimo. La primera víctima iba a ser el maillot amarillo, Evans (más tarde se sabría que tiene una fisura en el codo izquierdo). En pocos kilómetros Navarro se quedo sólo, con Contador y Andy Schleck a su rueda. Samuel Sánchez por unos instantes, parecía capaz de seguirles. El daño ya estaba hecho.


Por un momento, los dos grandes candidatos a la victoria quedaron sorprendidos ante el terremoto que acababa de sacudir el grupo, parecía que la situación les había cogido totalmente de imprevisto. Tras la duda inicial, los dos se pusieron de acuerdo para llegar juntos a Saint Jean de Maurienne. El botín era tan jugoso como inesperado: eliminar a la mayoría de sus rivales.


Por detrás nadie parecía reaccionar o tener fuerzas para ello. El calor asfixiante, el cansancio o el dichoso día de descanso estaban haciendo mella. El descenso fue la confirmación del pacto entre madrileño y luxemburgués, mientras Samuel Sánchez intentaba contactar con uno de esos descensos “kamikaze” a los que tanto nos tiene acostumbrados.


La etapa fue para Sandy Casar, por delante de Luis León Sánchez, tomándose la revancha por el año pasado. El murciano se quedó con la miel en los labios tras el gran trabajo del Caisse d´Epargne. Habría sido su tercera victoria parcial en el Tour. El nuevo líder, Andy Schleck, se mostraba radiante en el podio. Ahora la carrera será un cara a cara entre Contador y él. Los demás ya no cuentan salvo que una heroicidad lo impida. Si alguien tiene algo que decir, que hable ahora o calle para siempre.

miércoles, 7 de julio de 2010

Sangre, sudor y polvo



Fue como la París-Roubaix, pero en julio. La etapa no comenzaba en la capital francesa, ni terminaba en el mítico velódromo, pero durante muchos momentos tuvo auténtico sabor a clásica. Desde el momento en que se dio a conocer el recorrido del Tour 2010, muchos habían marcado este día con una cruz roja. Los tramos de pavés eran propicios para que pasaran cosas importantes, y pasaron.

El pelotón marchaba a toda velocidad, conducido por la locomotora del Saxo Bank de los Schleck y Cancellara. Todos pendientes del suizo, sabían que era el encargado de meter la directa, de marcar ese ritmo infernal. Pasaron los tres primeros tramos adoquinados y en el cuarto a 26 kilómetros de la llegada, con “Espartaco” abriendo camino, ocurrió lo inevitable: caída. Frank Schleck por los suelos. Tocado y hundido. Fractura de clávicula y adiós al Tour. Ni siquiera intentó ponerse en pie.


La caída fraccionó la carrera en varios grupos. Por delante Cancellara seguía acelerando, parecía imposible ir más rápido. A la rueda del “Expreso” de Berna se pegaron el “indultado” Andy Schleck, Evans, Hushovd y Thomas. El tren no se detendría hasta Aremberg. Esta vez Fabian no “negociaba” treguas ni parones, ayer era una máquina sin sentimientos que no dejaba de pedalear, volando sobre el pavés. Si hubiese querido, habría llegado en solitario, como hizo en la clásica meses atrás, pero su misión era guiar al menor de los Schleck.


Más atrás gente como Armstrong y Contador cortados, luchaban por minimizar pérdidas. El americano había vaticinado una carnicería que, irónicamente, se volvió en su contra con un pinchazo que le hizo retrasarse todavía más. El de Pinto por su parte, supo estar a la altura de las circunstancias y con mucha sangre fría iba “salvando” el día. Peor suerte corrió el líder Chavanel, cambiando de rueda y de bicicleta en varias ocasiones. Nubes de polvo rodeaban a los ciclistas. Piedras, frenazos, caídas y averías. El panorama era dantesco. Por un momento nos habíamos trasladado al mes de abril. París-Roubaix, el “Infierno del norte”.




El grupo de Andy Schleck, Evans y Cancellara, que recuperaba el amarillo, llegaba a la meta. El noruego Hushovd se hacía con la victoria. Perro viejo. A un minuto lo hacía el grupo de Contador, Vinokourov y Menchov, con el madrileño descolgándose por un problema mecánico en su rueda trasera. A dos minutos aparecía el “carnicero” Armstrong, descubriendo el sabor de la derrota en una etapa de estas características.


El resto de corredores se presentaba en la llegada con cuentagotas. El maillot amarillo cruzaba la línea de meta a más de tres minutos, hecho unos zorros. Más de uno seguro que se acordaba de la etapa anterior, maldiciéndose por haber “perdonado” la vida a Andy Schleck, el gran beneficiado del día. Algunos habrán aprendido una valiosa lección: en el Tour no hay amigos.

martes, 6 de julio de 2010

Caídas: ejecución o indulto


El Tour a veces nos depara situaciones extrañas, cuando menos te lo esperas un accidente, un golpe, un corte o una racha de viento hacen saltar todas las previsiones por los aires. Algo así ocurrió en la etapa de ayer. Camino de Spa, con el suelo mojado por la lluvia, una de las motos de la carrera cayó al suelo añadiendo aceite a lo que ya era una pista de hielo. El resultado: más de 30 corredores besando el asfalto; entre ellos Contador, Armstrong, Frank y Andy Schleck, siendo éste último el más perjudicado.


El caso es que favoritos como Menchov, Sastre o Evans, que habían conseguido evitar la caída, se encontraron con 30 kilómetros por delante y la oportunidad de “eliminar” de la carrera a tan ilustres candidatos a la victoria final. Contador y Armstrong no tuvieron problemas para reintegrarse, pero los Schleck marchaban ya con tres minutos de retraso. En esos momentos siempre surge el eterno debate: tirar o esperar a los caídos.


En el recuerdo de todos siempre está la drámatica caída de Ocaña bajando el col de Menté en el 71, allí ni Merckx ni nadie esperó al español que se dejó el Tour en aquella cuneta. Lo mismo hizo Armstrong con Zülle en el 99, en el Paso de Gois; con Beloki en 2003 bajando la Rochelle o con Mayo en 2004 con el pavés por medio. Es cierto que en el caso de Beloki (no pudo levantarse) de nada habría servido parar. Pero con Zülle y Mayo, el americano aprovechó para sacar el máximo partido de sus percances.


También está el caso contrario. Ullrich se salió de la carretera en 2001, en un descenso camino de Saint Lary y Armstrong le esperó en un gesto aplaudido por todos. El alemán devolvió el favor dos años después, cuando Lance se enganchó con un espectador subiendo Luz Ardiden, con los dos rivales jugándose el Tour. Para muchos, en aquella ocasión Ullrich pecó de ingenuo.


Volviendo a la jornada de ayer, en el grupo de los “intactos” también marchaba el líder Fabian Cancellara. En ese momento el suizo se convirtió en el “capo” o portavoz del pelotón y decidió que el ritmo se aminorara, había que esperar a los cortados. “Espartaco”sacrificaba así su maillot amarillo, en favor de Chavanel, con el fin de salvar a los Schleck, compañeros de equipo. El resto aceptó consumando así el indulto.


Al final etapa y liderato para Chavanel. El pelotón entraba a más de tres minutos en modo “manifestación”, protestando por la peligrosidad del recorrido, todo ello bajo la supervisión de Cancellara. Los heridos se “lamían” las heridas mientras gente como Sastre, Menchov o Evans, se preguntaban si habían perdido una oportunidad de oro. Así es el ciclismo y las caídas. En ocasiones hay que parar y esperar alegando juego limpio y otras veces se sigue hacia adelante, justificándose en que son circunstancias de la carrera.

viernes, 2 de julio de 2010

Especial Tour de Francia 2010


Este sábado arranca en Rotterdam (Holanda) uno de los acontecimientos deportivos más importantes de cada año: el Tour de Francia. Desde este rincón seguiremos muy de cerca la “Grand Boucle” analizando el recorrido y los candidatos. La carrera ciclista por excelencia afronta ya su 97ª edición y lo hace con un recorrido exigente y un amplio abanico de favoritos: Contador, Armstrong, Schleck, Basso, etc. Además, recordaremos algunos de los grandes instantes de la historia del Tour en “Momentos épicos”. No se lo pierdan.

Recorrido

Como ya es habitual, la ronda francesa comenzará con un prólogo contrarreloj. Serán 8,9 kilómetros por las calles de Rotterdam que marcarán diferencias mínimas. Después de dos etapas llanas, los corredores afrontarán una de las “trampas” preparadas por la organización: la 3ª etapa entre Walze y Arenberg, que discurrirá por cuatro tramos de pavés de la París-Robuaix, el “Infierno del Norte”. Los candidatos deberán tener mucho cuidado. Una etapa similar dejó sin opciones y hundió a Iban Mayo en 2004.

La montaña llegará en la 7ª jornada sin pasar por una “crono” larga (ni siquiera por equipos). Este año serán los Alpes los encargados de romper el hielo. Aunque serán unos Alpes algo “descafeinados” con la ausencia de grandes puertos. Sólo hay que destacar la llegada a la estación de Morzine-Avoriaz, que marcará las primeras diferencias entre los favoritos.

Después pasaremos a las mal denominadas jornadas “de transición” que atravesarán el Macizo Central. Mucha atención al final en Gap (tumba de las ilusiones de Joseba Beloki) y a la 12ª etapa: Bourg de Peage-Mende, donde Jalabert y la ONCE pusieron a Induráin en serios aprietos en 1995, en una jornada memorable para los amantes del ciclismo.

A continuación entrará en escena el plato fuerte de este Tour de Francia 2010: Los Pirineos. Los ciclistas se encontrarán cuatro etapas consecutivas por estas cumbres. De esta forma, el Tour pretende conmemorar el centenario de la primera ascensión a los Pirineos. Comenzarán con la jornada que termina en Ax3-Domaines. La guinda del pastel la pondrá la 17ª etapa con final en el mítico Col du Tourmalet.



La contrarreloj individual del penúltimo día, con 52 kilómetros entre Burdeos y Pauillac totalmente llanos, servirá para decidir el podio final e incluso la victoria. En total: 3.642 kilómetros de recorrido (60 de ellos cronometrados); 6 etapas de alta montaña y 4 de media montaña y 3 finales en alto.

Favoritos
Alberto Contador (España, 27 años)


El ganador de las ediciones de 2007 y 2009 es el principal candidato para hacerse con la victoria final. Se encuentra en la plenitud de su carrera profesional. El madrileño en plena forma es prácticamente imbatible en la montaña y un rival a tener cuenta contra el cronómetro, especialidad en la mejora cada año. Si hay que buscar un punto débil, solamente puede estar en su equipo (Astaná), con un nivel inferior al de otros años.

Andy Schleck (Luxemburgo, 25 años)



La principal alternativa a Contador. El luxemburgués ya fue segundo en el Tour 2009 y este año será aún más peligroso. Su juventud le otorga un amplio margen de progresión. Como un tiro en las subidas. Incluso podría aguantar el ritmo de Alberto. Cuenta con la ayuda de su hermano Franck y una escuadra potentísima: Saxo Bank. La contrarreloj es su talón de Aquiles y su asignatura pendiente. Debe mejorar si quiere aspirar a ganar el Tour alguna vez.

Lance Armstrong (Estados Unidos, 38 años)

El rendimiento del americano es toda una incógnita desde su regreso a la actividad. A pesar del meritorio tercer puesto del año pasado. Apenas se deja ver en las carreras que disputa, pero seguro que llega en forma al mes de julio, como ya nos tiene acostumbrados. El más completo en todos los terrenos y arropado por su equipo, Radio Shack (la base del Astaná 2009). Los años no pasan en balde pero nadie puede descartar a Lance con siete “Tours” en su palmarés.

Ivan Basso (Italia, 32 años)


Regresa al Tour después de la sanción por dopaje. Antes de destaparse la “Operación Puerto” era el sucesor natural de Armstrong (segundo clasificado en 2005). Fuerte en la montaña y solvente en la lucha contra el crono. Su gran talento y experiencia son sus grandes armas. También dispone de un gran equipo (Liquigas) y ha recuperado la confianza con su victoria en el Giro de Italia hace un mes. Los años sin disputar la ronda gala (cuatro) podrían pasarle factura.

Cadel Evans (Australia, 33 años)



El título de Campeón del Mundo ha sido todo un espaldarazo para el ex corredor de Mountain Bike. Segundo en 2007 y 2008, conoce perfectamente la prueba. El australiano se maneja como nadie en carrera y la regularidad es su gran baza. Rinde a la perfección en todos los terrenos, sobre todo en la contrarreloj. La edad tampoco juega a su favor. Podría estar ante su última gran oportunidad.

Carlos Sastre (España, 35 años)



El abulense no llega en las mejores condiciones para afrontar el Tour de Francia. Su participación estuvo en el aire por culpa de una hernia discal. Sus 35 años tampoco invitan demasiado al optimismo, pero el hecho de ser un ganador del Tour le otorga un margen de confianza. Muy regular y con un gran sentido táctico. Si la carrera se rompe y con el paso de los días va cogiendo la forma podría meterse en la pelea y convertirse en un rival muy incómodo.

Denis Menchov (Rusia, 31 años)



El corredor ruso afincado en Navarra siempre está en la nómina de favoritos para ganar el Tour. Sin embargo, nunca ha cumplido las expectativas y acostumbra a fallar en los momentos clave, quedándose siempre a las puertas del podio. Con unas grandes cualidades, Menchov domina la montaña y las cronos. Sólo le falta ser más regular y corregir errores de concentración que le impiden estar más arriba. Ya sabe lo que es ganar Giro y Vuelta, sólo le falta el Tour.
Corredores a seguir

Frank Schleck (Luxemburgo, 30 años)



Compañero de equipo y hermano de Andy. Tiene mucha calidad y una gran habilidad para meterse en las escapadas buenas, eso compensa ciertas limitaciones en la alta montaña y en la contrarreloj. Sin embargo, en los últimos años siempre está cerca del podio y rara vez se va de vacío.

Alexander Vinokourov (Kazajstán, 36 años)


Otro que regresa tras cumplir sanción por dopaje. Su misión en el Astaná será ayudar a Alberto Contador en todo momento y ganar alguna etapa. Pero ya sabemos como las gasta “Vino”, un ciclista totalmente imprevisible, capaz de lo mejor y de lo peor. El kazajo se mueve bien en todos los terrenos, es muy valiente y no duda en arriesgar.

Bradley Wiggins (Reino Unido, 30 años)



Sorprendió a todos en el Tour del año pasado donde rozó el podio. El corredor que combina ciclismo en pista y en carretera, es un excelente contrarrelojista que comienza a pasar con nota la alta montaña. Sin embargo, el recorrido no le favorece en absoluto.

Roman Kreuziger (República Checa, 24 años)

Compañero de Basso en el Liquigas. En un principio estará a sus órdenes pero podría tener libertad de movimientos. La gran esperanza del ciclismo checo, uno de los corredores con mayor proyección de futuro. Ya conoce el Tour y sabe lo que es terminar entre los diez primeros.

miércoles, 16 de junio de 2010

Contador apunta al Tour


Faltan ya menos de tres semanas para que comience el Tour de Francia 2010 y todo parece en orden. Alberto Contador terminó la Dauphiné Liberé en segunda posición por detrás del esloveno Janez Brajkovic tras un duelo vibrante. A pesar de todo, el corredor de Pinto no se estaba todo lo “fino” que puede estar. Ganar esta carrera no entraba en sus planes. No es ahora cuando Contador debe estar en plena forma, sino dentro de unas semanas cuando se encuentre defendiendo su victoria del año pasado en la ronda gala.

Aún así, Alberto se permitió el lujo de ganar dos etapas: la prólogo contrarreloj y la siempre simbólica llegada al Alpe D´Huez con sus míticas 21 curvas (la primera vez que Contador ascendía este puerto), allí el madrileño se probó de cara al mes de julio en un test muy exigente. El ciclista de Astaná ya fue tercero en la pasada edición de la Dauphiné, la cual le sirvió de preparación para afrontar el Tour de Francia.

De esta forma, todo marcha según lo previsto. Contador se muestra muy optimista antes de afrontar la inminente cita, aunque allí sus rivales serán otros. Le esperan su “archienemigo” y ex compañero Lance Armstrong y sobretodo Andy Schleck, el luxemburgués puede ser el contrincante que más inquiete al bicampeón, ya que mejora con el paso de los años.

Antes de disputar la “Dauphiné”, Alberto Contador estuvo rodando por las carreteras francesas, “inspeccionando” algunas de las etapas del próximo Tour, acompañado por algunos compañeros de equipo. Ahora toca volver a España, concretamente a Albacete, donde defenderá la próxima semana su título de campeón de España contrarreloj, a sólo unos días del inicio de la “Grand Boucle”.

viernes, 23 de abril de 2010

Evans contra "la maldición del arcoiris"


En los últimos años pesa una verdadera maldición sobre el maillot de campeón del mundo de ciclismo en ruta, más conocido como maillot arcoiris. Esta maldición consiste en que el corredor que lleva dicha prenda, no consiga grandes victorias y le persiga el gafe durante todo el año. Pues bien, este año parece que la maldición no tiene efecto alguno sobre el actual portador del maillot: Cadel Evans.

Evans fue uno de los grandes derrotados en el pasado Tour de Francia. En la salida partía como uno de los grandes favoritos al triunfo final, dado que en 2007 y 2008 había sido segundo. Aunque a la hora de la verdad, durante la carrera no se encontró tan “fino” como en años anteriores y finalizó en un más que discreto 30º puesto. Sin embargo, el destino tenía reservada una sorpresa para el corredor australiano: en septiembre, después de su tercer puesto en la Vuelta a España, se proclamaba campeón del mundo en ruta en Mendrisio (Suiza), firmando su mejor victoria hasta la fecha.


Esta temporada parece que el título de campeón del mundo ha liberado a Cadel de buena parte de la presión a la que estaba sometido; también de su fama de “chuparruedas”, de ciclista que no arriesga y nunca ataca. Su victoria en la Flecha Valona el pasado miércoles es una prueba de ello. El muro de Huy, lugar donde finaliza la prueba desde 1983 (una subida de 1.300 metros, con un desnivel medio del 9,3% y rampas de hasta un 26%), fue el escenario de la batalla final protagonizada por los españoles Alberto Contador, Joaquím Rodríguez e Igor Antón. Cuando parecía que Contador iba a llevarse el gato al agua, apareció Evans viniendo desde atrás, rebasó al ciclista de Pinto a pocos metros de la meta y consiguió la victoria.


La victoria adorna un poco más el palmarés de este ciclista, que comenzó en el mountain bike, para pasarse al ciclismo en carretera en 2001. Un palmarés que hasta la consecución del pasado mundial no reflejaba la calidad de Cadel Evans. Veremos si en los próximos meses se confirma la “metamorfosis” o si esto es sólo un espejismo. De momento deberá hacer frente a su edad (33 años) y a la “maldición del arcoiris”, aunque de esto último, de momento no hay noticias.