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jueves, 29 de julio de 2010

Siempre nos quedará Munich


El verano de 2oo2, no se parecía ni por asomo al que actualmente estamos viviendo. Aquel año no ganamos Wimbledon (Nadal todavía era un chaval de 16 años), ni el Tour de Francia (era la "dictadura" de Armstrong). En fútbol, seguíamos estancados en la maldita barrera de los cuartos de final. Y en baloncesto, nuestros "juniors de oro" todavía estaban asentándose, por lo que ser favoritos en un Mundial todavía era una quimera.


Sin embargo, el mes de agosto nos tenía reservado un momento glorioso. Se disputaba en Munich, el XVIII Campeonato de Europa de Atletismo al aire libre. La selección española acudía con una numerosa representación y con grandes expectativas a la cita continental. Muchos de nuestros mejores atletas se encontraban en su madurez, lo cual hacía presagiar un buen” botín” de medallas.


La jornada inaugural no parecía empezar con buen pie. El capitán del equipo, Manolo Martínez, no conseguía medalla en el lanzamiento de peso, a pesar de ser uno los grandes favoritos para colgarse un metal. Decepción para comenzar. Pero la tarde se iba a arreglar. Y de que manera. En los 20 km marcha “Paquillo” Fernández se alzaba con el oro y Juan Manuel Molina con el bronce. El camino estaba abierto.


En las pruebas de fondo y medio fondo, los nuestros fueron unos gigantes. En los 10.000 metros, otro doblete oro-bronce de la mano de “Chema” Martínez y José Ríos, en una carrera preciosa bajo la lluvia. Idéntico resultado en los 3.000 metros obstáculos para Luis Miguel Martín (bronce) y Antonio Jiménez Pentinel, “Penti” (oro), batiendo al holandés Vroemen en la recta final. En el 5.000, oro para Alberto García demostrando un dominio absoluto de la prueba. Y en la prueba reina del medio fondo, el 1.500, plata amarga para Reyes Estévez en un final polémico ante el francés Baala, en el que fue necesaria la foto-finish.


Las medallas caían una tras otra en el Olympiastadion de la ciudad bávara. En la maratón y en el salto de longitud, bronce para Julio Rey y Yago Lamela, respectivamente, que supo a poco por el potencial de ambos atletas. Mismo resultado para el eterno Jesús Ángel García Bragado en los 50 km marcha. Y cerrando nuestro medallero masculino, David Canal con una meritoria plata en los 400 metros lisos.


Las chicas no iban a ser menos. La nigeriana, nacionalizada española, Glory Alozie conseguía el primer oro de una atleta española en los 100 metros vallas. La gran Marta Domínguez se coronó como reina de Europa con uno oro en los 5.000 metros, en un final agónico ante la irlandesa Sonia O´Sullivan. Otra luchadora, Mayte Martínez, se llevó la plata en los 800 metros, una prueba siempre complicada.


En total 15 medallas (6 oros, 3 platas y 6 bronces) que valieron el segundo puesto en el medallero, sólo superados por Rusia. La mejor actuación del atletismo español en toda su historia. Debido, en buena parte, al gran momento que ahora vive nuestro deporte, en los Europeos de Barcelona, se ha fijado como objetivo superar o igualar esa marca. Una empresa difícil, más aún viendo el discreto comienzo de los españoles. Pase lo que pase, siempre nos quedará Munich. El lugar donde nuestro atletismo tocó el cielo con las manos.

domingo, 25 de julio de 2010

Sin sufrimiento no hay victoria


Quien algo quiere, algo le cuesta. Alberto Contador tuvo que sufrir, y mucho. El corredor español conquistó su tercer Tour de Francia por un margen de 39 segundos sobre Andy Schleck (la cuarta menor diferencia de la historia). El destino, caprichoso, ha querido que la victoria se decida por la misma renta que el madrileño obtuvo el día del ya célebre “salto” de cadena. Sin embargo, los dos adversarios coinciden en que aquel incidente no ha influido en el resultado final.

Contador salía desde Burdeos con sólo ocho segundos sobre su gran rival, pero sabedor de sus mejores prestaciones en la lucha individual contra el crono. Nada hacía presagiar el mal rato que tendría que pasar. Al paso por el primer punto intermedio, Alberto y Andy rodaban muy parejos, lo que ya era toda una sorpresa. Pero en el kilómetro 25, el de Luxemburgo aventajaba en siete segundos al maillot amarillo. En la general virtual sólo les separaba un segundo. El Tour en un puño. La carrera parecía dar un giro inesperado.


En el coche de Astaná surge la duda: ¿le decimos la verdad o le engañamos? En las pruebas cronometradas es muy frecuente “adulterar” las diferencias con el objetivo de motivar al corredor. En la cabeza de Contador desconcierto total: “He sufrido muchísimo con las referencias. Llegó un momento en que no sabía si las referencias eran de verdad o me mentían. Llegué a dar todo por perdido”, dijo. Para Schleck, los tiempos parciales debieron ser un “subidón”, un “chute” de adrenalina. El Tour podía ser suyo.


En ese momento hizo su aparición un invitado siempre incómodo: el viento. Fuerte y contrario a los ciclistas comenzó a hacer estragos. Contador, más especialista que Schleck, se acopló mejor a la bicicleta y poco a poco los segundos fueron cayendo a su favor. En Pauillac Andy entregaba 31 segundos, Alberto resoplaba. Su tercer Tour estaba a salvo. En el otro duelo Samuel Sánchez-Menchov, por el tercer puesto, no hubo color. Desde el primer momento, el ruso se adueñó del último puesto del cajón. La etapa para Fabian Cancellara, sólo Tony Martin, inquietó a la “locomotora” suiza.


Balance

Finaliza uno de los “Tours” más igualados que se recuerdan. La diferencia entre Contador y Schleck en la general, nunca fue superior al minuto durante las tres semanas de competición. Si en el prólogo el madrileño sacaba 42 segundos, en el pavés Andy le metía 1:13. Los 10 segundos a favor de Schleck en la cima de Avoriaz, los devolvía Alberto en Mende. Los 39 segundos del “cadenazo” y la crono del penúltimo día hicieron el resto.


El duelo entre español y luxemburgués, unido a su juventud (27 y 25 años respectivamente) nos augura más emociones de cara a las próximas ediciones. Este podría ser el inicio de una de esas rivalidades históricas. Las incógnitas que muchos se plantean, irán desde si la amistad entre los dos contendientes nos privará de un mayor espectáculo; hasta saber si la estrecha relación soportará más capítulos como los de la recién terminada edición.

Estas tres semanas nos dejan otra conclusión: el final de una generación. Con el adiós definitivo de Armstrong, el ocaso de gente como Leipheimer, Kloden, Sastre Evans o Basso y las dudas que despierta Menchov, a pesar del tercer puesto, el relevo parece consumado. Esperemos que el Tour y el ciclismo en general, no se convierta en esa “patraña de niñatos” que apuntaba Carlos Sastre.

martes, 20 de julio de 2010

La última fuga



Lance Armstrong está recuperando durante este Tour, sensaciones ya olvidadas. Aquellas que sentía antes de padecer cáncer, cuando todavía no era aquel ciclista indestructible. Largas jornadas sin otra motivación que llegar a meta evitando el fuera de control, esperando tu oportunidad, el momento de gloria. Como en Verdún en 1993, cuando consiguió su primera etapa, o en Limoges dos años después, donde dedicaba la victoria a su compañero Fabio Casartelli, fallecido días atrás en una fatídica caída.


Hoy volvía a ser el día. El americano se coló en la escapada buena. Por delante cuatro de las grandes cimas pirenaicas: Peyresourde, Aspin, Tourmalet y Aubisque. Durante el recorrido, Lance tuvo tiempo de despedirse, recordando los buenos tiempos: su ataque en Sestriere en el 99, el primero de sus siete Tours. Año 2000, coronando el Mont Ventoux junto a Pantani. Camino de Alpe D´Huez en 2001, donde simuló pasar un mal día para rematar a Ullrich más tarde. La ascensión a La Mongie en 2002, codo a codo con Beloki. En Luz Ardiden donde pasó del suelo al cielo en unos instantes en 2003, el Tour más difícil de todos. Certificando el sexto, en Plateau de Beille (2004). Cerrando el hito de los siete consecutivos en Courchevel (2005).


Este será el último Tour para Armstrong. Muchos no entendieron su regreso a la competición el año pasado. Algunos psicólogos aseguran que Lance necesitaba volver para sentirse derrotado, se sentía insatisfecho. Suena irónico. Tras ganar su séptimo Tour consecutivo, el texano decidió retirarse invicto. Todos los grandes: Anquetil, Merckx, Hinault, Induráin probaron el sabor de la derrota, todos hincaron la rodilla tarde o temprano, así entendieron que el momento de marcharse había llegado. Tras este año, Lance podrá irse tranquilo, está aprendiendo a perder, redescubriendo otro Tour, el de los jornaleros.


Hombres como Carlos Barredo, que aún no han probado las mieles del éxito en la ronda gala. El asturiano saltó del grupo de cabeza a más de 30 kilómetros de la meta. Rodando en solitario por la carretera, su ventaja nunca superó el minuto. Finalmente, fue capturado al paso por la pancarta de los últimos mil metros. El final más cruel para un escapado. Horas remando para morir en la orilla. En Pau fue Pierrick Fedrigo el que levantó los brazos. Sexta victoria francesa en este Tour en la ciudad más “española”: ocho victorias parciales para los nuestros a lo largo de la historia.


Mañana toca descanso antes de afrontar el esperado final de etapa en Tourmalet. Contador y Schleck volvieron a vigilarse de cerca, tras el “cadenazo” de ayer. En la mente de Alberto sólo cabe aferrarse al amarillo y coronarse por tercera vez en París. Dentro de Andy hay unas ganas tremendas de desquitarse. Rabia y bilis en el estómago, mucha bilis.

miércoles, 7 de julio de 2010

Sangre, sudor y polvo



Fue como la París-Roubaix, pero en julio. La etapa no comenzaba en la capital francesa, ni terminaba en el mítico velódromo, pero durante muchos momentos tuvo auténtico sabor a clásica. Desde el momento en que se dio a conocer el recorrido del Tour 2010, muchos habían marcado este día con una cruz roja. Los tramos de pavés eran propicios para que pasaran cosas importantes, y pasaron.

El pelotón marchaba a toda velocidad, conducido por la locomotora del Saxo Bank de los Schleck y Cancellara. Todos pendientes del suizo, sabían que era el encargado de meter la directa, de marcar ese ritmo infernal. Pasaron los tres primeros tramos adoquinados y en el cuarto a 26 kilómetros de la llegada, con “Espartaco” abriendo camino, ocurrió lo inevitable: caída. Frank Schleck por los suelos. Tocado y hundido. Fractura de clávicula y adiós al Tour. Ni siquiera intentó ponerse en pie.


La caída fraccionó la carrera en varios grupos. Por delante Cancellara seguía acelerando, parecía imposible ir más rápido. A la rueda del “Expreso” de Berna se pegaron el “indultado” Andy Schleck, Evans, Hushovd y Thomas. El tren no se detendría hasta Aremberg. Esta vez Fabian no “negociaba” treguas ni parones, ayer era una máquina sin sentimientos que no dejaba de pedalear, volando sobre el pavés. Si hubiese querido, habría llegado en solitario, como hizo en la clásica meses atrás, pero su misión era guiar al menor de los Schleck.


Más atrás gente como Armstrong y Contador cortados, luchaban por minimizar pérdidas. El americano había vaticinado una carnicería que, irónicamente, se volvió en su contra con un pinchazo que le hizo retrasarse todavía más. El de Pinto por su parte, supo estar a la altura de las circunstancias y con mucha sangre fría iba “salvando” el día. Peor suerte corrió el líder Chavanel, cambiando de rueda y de bicicleta en varias ocasiones. Nubes de polvo rodeaban a los ciclistas. Piedras, frenazos, caídas y averías. El panorama era dantesco. Por un momento nos habíamos trasladado al mes de abril. París-Roubaix, el “Infierno del norte”.




El grupo de Andy Schleck, Evans y Cancellara, que recuperaba el amarillo, llegaba a la meta. El noruego Hushovd se hacía con la victoria. Perro viejo. A un minuto lo hacía el grupo de Contador, Vinokourov y Menchov, con el madrileño descolgándose por un problema mecánico en su rueda trasera. A dos minutos aparecía el “carnicero” Armstrong, descubriendo el sabor de la derrota en una etapa de estas características.


El resto de corredores se presentaba en la llegada con cuentagotas. El maillot amarillo cruzaba la línea de meta a más de tres minutos, hecho unos zorros. Más de uno seguro que se acordaba de la etapa anterior, maldiciéndose por haber “perdonado” la vida a Andy Schleck, el gran beneficiado del día. Algunos habrán aprendido una valiosa lección: en el Tour no hay amigos.

martes, 6 de julio de 2010

Caídas: ejecución o indulto


El Tour a veces nos depara situaciones extrañas, cuando menos te lo esperas un accidente, un golpe, un corte o una racha de viento hacen saltar todas las previsiones por los aires. Algo así ocurrió en la etapa de ayer. Camino de Spa, con el suelo mojado por la lluvia, una de las motos de la carrera cayó al suelo añadiendo aceite a lo que ya era una pista de hielo. El resultado: más de 30 corredores besando el asfalto; entre ellos Contador, Armstrong, Frank y Andy Schleck, siendo éste último el más perjudicado.


El caso es que favoritos como Menchov, Sastre o Evans, que habían conseguido evitar la caída, se encontraron con 30 kilómetros por delante y la oportunidad de “eliminar” de la carrera a tan ilustres candidatos a la victoria final. Contador y Armstrong no tuvieron problemas para reintegrarse, pero los Schleck marchaban ya con tres minutos de retraso. En esos momentos siempre surge el eterno debate: tirar o esperar a los caídos.


En el recuerdo de todos siempre está la drámatica caída de Ocaña bajando el col de Menté en el 71, allí ni Merckx ni nadie esperó al español que se dejó el Tour en aquella cuneta. Lo mismo hizo Armstrong con Zülle en el 99, en el Paso de Gois; con Beloki en 2003 bajando la Rochelle o con Mayo en 2004 con el pavés por medio. Es cierto que en el caso de Beloki (no pudo levantarse) de nada habría servido parar. Pero con Zülle y Mayo, el americano aprovechó para sacar el máximo partido de sus percances.


También está el caso contrario. Ullrich se salió de la carretera en 2001, en un descenso camino de Saint Lary y Armstrong le esperó en un gesto aplaudido por todos. El alemán devolvió el favor dos años después, cuando Lance se enganchó con un espectador subiendo Luz Ardiden, con los dos rivales jugándose el Tour. Para muchos, en aquella ocasión Ullrich pecó de ingenuo.


Volviendo a la jornada de ayer, en el grupo de los “intactos” también marchaba el líder Fabian Cancellara. En ese momento el suizo se convirtió en el “capo” o portavoz del pelotón y decidió que el ritmo se aminorara, había que esperar a los cortados. “Espartaco”sacrificaba así su maillot amarillo, en favor de Chavanel, con el fin de salvar a los Schleck, compañeros de equipo. El resto aceptó consumando así el indulto.


Al final etapa y liderato para Chavanel. El pelotón entraba a más de tres minutos en modo “manifestación”, protestando por la peligrosidad del recorrido, todo ello bajo la supervisión de Cancellara. Los heridos se “lamían” las heridas mientras gente como Sastre, Menchov o Evans, se preguntaban si habían perdido una oportunidad de oro. Así es el ciclismo y las caídas. En ocasiones hay que parar y esperar alegando juego limpio y otras veces se sigue hacia adelante, justificándose en que son circunstancias de la carrera.

viernes, 2 de julio de 2010

Especial Tour de Francia 2010


Este sábado arranca en Rotterdam (Holanda) uno de los acontecimientos deportivos más importantes de cada año: el Tour de Francia. Desde este rincón seguiremos muy de cerca la “Grand Boucle” analizando el recorrido y los candidatos. La carrera ciclista por excelencia afronta ya su 97ª edición y lo hace con un recorrido exigente y un amplio abanico de favoritos: Contador, Armstrong, Schleck, Basso, etc. Además, recordaremos algunos de los grandes instantes de la historia del Tour en “Momentos épicos”. No se lo pierdan.

Recorrido

Como ya es habitual, la ronda francesa comenzará con un prólogo contrarreloj. Serán 8,9 kilómetros por las calles de Rotterdam que marcarán diferencias mínimas. Después de dos etapas llanas, los corredores afrontarán una de las “trampas” preparadas por la organización: la 3ª etapa entre Walze y Arenberg, que discurrirá por cuatro tramos de pavés de la París-Robuaix, el “Infierno del Norte”. Los candidatos deberán tener mucho cuidado. Una etapa similar dejó sin opciones y hundió a Iban Mayo en 2004.

La montaña llegará en la 7ª jornada sin pasar por una “crono” larga (ni siquiera por equipos). Este año serán los Alpes los encargados de romper el hielo. Aunque serán unos Alpes algo “descafeinados” con la ausencia de grandes puertos. Sólo hay que destacar la llegada a la estación de Morzine-Avoriaz, que marcará las primeras diferencias entre los favoritos.

Después pasaremos a las mal denominadas jornadas “de transición” que atravesarán el Macizo Central. Mucha atención al final en Gap (tumba de las ilusiones de Joseba Beloki) y a la 12ª etapa: Bourg de Peage-Mende, donde Jalabert y la ONCE pusieron a Induráin en serios aprietos en 1995, en una jornada memorable para los amantes del ciclismo.

A continuación entrará en escena el plato fuerte de este Tour de Francia 2010: Los Pirineos. Los ciclistas se encontrarán cuatro etapas consecutivas por estas cumbres. De esta forma, el Tour pretende conmemorar el centenario de la primera ascensión a los Pirineos. Comenzarán con la jornada que termina en Ax3-Domaines. La guinda del pastel la pondrá la 17ª etapa con final en el mítico Col du Tourmalet.



La contrarreloj individual del penúltimo día, con 52 kilómetros entre Burdeos y Pauillac totalmente llanos, servirá para decidir el podio final e incluso la victoria. En total: 3.642 kilómetros de recorrido (60 de ellos cronometrados); 6 etapas de alta montaña y 4 de media montaña y 3 finales en alto.

Favoritos
Alberto Contador (España, 27 años)


El ganador de las ediciones de 2007 y 2009 es el principal candidato para hacerse con la victoria final. Se encuentra en la plenitud de su carrera profesional. El madrileño en plena forma es prácticamente imbatible en la montaña y un rival a tener cuenta contra el cronómetro, especialidad en la mejora cada año. Si hay que buscar un punto débil, solamente puede estar en su equipo (Astaná), con un nivel inferior al de otros años.

Andy Schleck (Luxemburgo, 25 años)



La principal alternativa a Contador. El luxemburgués ya fue segundo en el Tour 2009 y este año será aún más peligroso. Su juventud le otorga un amplio margen de progresión. Como un tiro en las subidas. Incluso podría aguantar el ritmo de Alberto. Cuenta con la ayuda de su hermano Franck y una escuadra potentísima: Saxo Bank. La contrarreloj es su talón de Aquiles y su asignatura pendiente. Debe mejorar si quiere aspirar a ganar el Tour alguna vez.

Lance Armstrong (Estados Unidos, 38 años)

El rendimiento del americano es toda una incógnita desde su regreso a la actividad. A pesar del meritorio tercer puesto del año pasado. Apenas se deja ver en las carreras que disputa, pero seguro que llega en forma al mes de julio, como ya nos tiene acostumbrados. El más completo en todos los terrenos y arropado por su equipo, Radio Shack (la base del Astaná 2009). Los años no pasan en balde pero nadie puede descartar a Lance con siete “Tours” en su palmarés.

Ivan Basso (Italia, 32 años)


Regresa al Tour después de la sanción por dopaje. Antes de destaparse la “Operación Puerto” era el sucesor natural de Armstrong (segundo clasificado en 2005). Fuerte en la montaña y solvente en la lucha contra el crono. Su gran talento y experiencia son sus grandes armas. También dispone de un gran equipo (Liquigas) y ha recuperado la confianza con su victoria en el Giro de Italia hace un mes. Los años sin disputar la ronda gala (cuatro) podrían pasarle factura.

Cadel Evans (Australia, 33 años)



El título de Campeón del Mundo ha sido todo un espaldarazo para el ex corredor de Mountain Bike. Segundo en 2007 y 2008, conoce perfectamente la prueba. El australiano se maneja como nadie en carrera y la regularidad es su gran baza. Rinde a la perfección en todos los terrenos, sobre todo en la contrarreloj. La edad tampoco juega a su favor. Podría estar ante su última gran oportunidad.

Carlos Sastre (España, 35 años)



El abulense no llega en las mejores condiciones para afrontar el Tour de Francia. Su participación estuvo en el aire por culpa de una hernia discal. Sus 35 años tampoco invitan demasiado al optimismo, pero el hecho de ser un ganador del Tour le otorga un margen de confianza. Muy regular y con un gran sentido táctico. Si la carrera se rompe y con el paso de los días va cogiendo la forma podría meterse en la pelea y convertirse en un rival muy incómodo.

Denis Menchov (Rusia, 31 años)



El corredor ruso afincado en Navarra siempre está en la nómina de favoritos para ganar el Tour. Sin embargo, nunca ha cumplido las expectativas y acostumbra a fallar en los momentos clave, quedándose siempre a las puertas del podio. Con unas grandes cualidades, Menchov domina la montaña y las cronos. Sólo le falta ser más regular y corregir errores de concentración que le impiden estar más arriba. Ya sabe lo que es ganar Giro y Vuelta, sólo le falta el Tour.
Corredores a seguir

Frank Schleck (Luxemburgo, 30 años)



Compañero de equipo y hermano de Andy. Tiene mucha calidad y una gran habilidad para meterse en las escapadas buenas, eso compensa ciertas limitaciones en la alta montaña y en la contrarreloj. Sin embargo, en los últimos años siempre está cerca del podio y rara vez se va de vacío.

Alexander Vinokourov (Kazajstán, 36 años)


Otro que regresa tras cumplir sanción por dopaje. Su misión en el Astaná será ayudar a Alberto Contador en todo momento y ganar alguna etapa. Pero ya sabemos como las gasta “Vino”, un ciclista totalmente imprevisible, capaz de lo mejor y de lo peor. El kazajo se mueve bien en todos los terrenos, es muy valiente y no duda en arriesgar.

Bradley Wiggins (Reino Unido, 30 años)



Sorprendió a todos en el Tour del año pasado donde rozó el podio. El corredor que combina ciclismo en pista y en carretera, es un excelente contrarrelojista que comienza a pasar con nota la alta montaña. Sin embargo, el recorrido no le favorece en absoluto.

Roman Kreuziger (República Checa, 24 años)

Compañero de Basso en el Liquigas. En un principio estará a sus órdenes pero podría tener libertad de movimientos. La gran esperanza del ciclismo checo, uno de los corredores con mayor proyección de futuro. Ya conoce el Tour y sabe lo que es terminar entre los diez primeros.

miércoles, 16 de junio de 2010

Contador apunta al Tour


Faltan ya menos de tres semanas para que comience el Tour de Francia 2010 y todo parece en orden. Alberto Contador terminó la Dauphiné Liberé en segunda posición por detrás del esloveno Janez Brajkovic tras un duelo vibrante. A pesar de todo, el corredor de Pinto no se estaba todo lo “fino” que puede estar. Ganar esta carrera no entraba en sus planes. No es ahora cuando Contador debe estar en plena forma, sino dentro de unas semanas cuando se encuentre defendiendo su victoria del año pasado en la ronda gala.

Aún así, Alberto se permitió el lujo de ganar dos etapas: la prólogo contrarreloj y la siempre simbólica llegada al Alpe D´Huez con sus míticas 21 curvas (la primera vez que Contador ascendía este puerto), allí el madrileño se probó de cara al mes de julio en un test muy exigente. El ciclista de Astaná ya fue tercero en la pasada edición de la Dauphiné, la cual le sirvió de preparación para afrontar el Tour de Francia.

De esta forma, todo marcha según lo previsto. Contador se muestra muy optimista antes de afrontar la inminente cita, aunque allí sus rivales serán otros. Le esperan su “archienemigo” y ex compañero Lance Armstrong y sobretodo Andy Schleck, el luxemburgués puede ser el contrincante que más inquiete al bicampeón, ya que mejora con el paso de los años.

Antes de disputar la “Dauphiné”, Alberto Contador estuvo rodando por las carreteras francesas, “inspeccionando” algunas de las etapas del próximo Tour, acompañado por algunos compañeros de equipo. Ahora toca volver a España, concretamente a Albacete, donde defenderá la próxima semana su título de campeón de España contrarreloj, a sólo unos días del inicio de la “Grand Boucle”.