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domingo, 20 de junio de 2010

De Málaga a Hollywood: retrato de un ganador

No, no estoy hablando de Antonio Banderas, sino del mejor jugador español de baloncesto de todos los tiempos: Pau Gasol. Un hombre sin límites, con una ambición descomunal y un afán de superación como pocos. Grande en la victoria y más todavía en la derrota. Pau sabe crecer año tras año, sin conformismos, y convertir cada derrota en un estímulo para volver a intentarlo.


El “nacimiento deportivo” de Pau Gasol Sáez tiene lugar en Málaga, en febrero de 2001. Final de la Copa del Rey Barcelona-Real Madrid. Un joven de brazos interminables destroza a los blancos en el Martín Carpena. La NBA pone sus ojos en él. En la final de la ACB, mismo rival y similar desenlace: título y MVP. Gasol es seleccionado como número 3 del “Draft” por los Atlanta Hawks (después traspasado a Memphis Grizzlies) y se marcha a la NBA, donde se convertirá en el segundo español en jugar tras el malogrado Fernando Martín

Muchos cuestionaron la decisión de marcharse tan joven a la mejor liga del mundo. El siempre polémico Kevin Garnett, entonces en Minnesota, le dio la “bienvenida” en uno de los primeros partidos, retándole en cada jugada. Pau no sólo no se arrugó, sino que en el siguiente encuentro se marcó un “mate” memorable en la cara de Garnett. Aquel fue su “bautizo de fuego” en la NBA. El de Sant Boi no tardó en convertirse en el jugador “franquicia” de los Grizzlies, fue nombrado “Rookie del año” y más adelante consiguió meter a Memphis en los “Playoffs” por primera vez en su historia. También iba a protagonizar otro hecho sin precedentes para un jugador español: participar en un "All Star Game".

Con la selección española se erigió en el auténtico líder del equipo. Gasol se empeñó en transmitir a sus compañeros sus ansias por ganar. Les enseñó a no temer a ningún adversario, a luchar contra todas las adversidades. Poco a poco se fue formando un grupo de jugadores talentosos, pero que ante todo era eso, un grupo; un verdadero equipo en el que se imponía el colectivo por delante de todas las individualidades. Aquel grupo se consagró con el título de Campeón del Mundo de 2006, en Japón, donde Pau fue nombrado MVP del torneo, a pesar de no disputar la final por lesión. Las victorias han hecho grande a la selección, pero también derrotas como la sufrida en el Eurobasket de España 2007, han contribuido a unir todavía más al combinado nacional.

La trayectoria de Pau Gasol en la NBA parecía estancarse en Memphis, hasta que en febrero de 2008 su carrera iba a dar un vuelco espectacular: ficha por Los Ángeles Lakers. El pívot español encajó en la histórica franquicia desde el primer día. Su llegada supuso un tremendo salto de calidad para los Lakers, que pasaron de luchar por meterse en los “Playoffs” a disputar la final de la NBA. Sin embargo, no pudieron derrotar a los Boston Celtics. Gasol sufrió numerosas críticas acusándole de “blando”. No le importó, siguió trabajando. El verano de 2008 iba a ser muy especial, se celebraban los JJ.OO de Pekín. Allí Gasol y sus compañeros de selección querían olvidar el mal sabor de boca de las anteriores Olimpiadas en Atenas. España jugó un torneo sensacional y en la final protagonizó un partido para el recuerdo, poniendo contra las cuerdas a la todopoderosa EE.UU. Aquella medalla de plata supo a oro.

Mejorar lo de 2008 era difícil, pero no imposible. Los Lakers y Pau se plantaron de nuevo en la final de la NBA, esta vez no fallaron. La pareja Bryant-Gasol fue letal para Orlando Magic. El equipo angelino sumaba su 15º anillo y Gasol escribía otra página dorada para el deporte español. Todavía había que saldar una deuda pendiente. La selección española afrontaba el Eurobasket de Polonia con la intención de ser Campeona de Europa por primera vez en su historia. Allí vimos a Gasol más motivado que nunca. Quería resarcirse de la derrota sufrida en Madrid en 2007, donde falló el tiro decisivo. España se rehizo tras un comienzo dubitativo y se alzó con el ansiado título. El catalán se llevó todo por delante: MVP, máximo anotador, máximo reboteador, etc.

La consecución del segundo anillo de campeón el pasado jueves ante los Celtics, supone un pedazo más de gloria a la carrera del español. Kobe Bryant fue nombrado jugador más valioso, pero son muchos los que consideran a Pau, como el verdadero merecedor de tal distintivo. A todo esto hay que sumarle un comportamiento excepcional tanto dentro de la cancha, como fuera de ella. Ni una sola declaración desafortunada, sin excesos en las victorias y evitando las excusas en la derrotas. Un jugador insaciable de los pies a la cabeza. Son muchos los que caen en la autocomplacencia. Gasol desconoce totalmente ese término. Cada temporada se prepara para subir un peldaño más. Año tras año se coloca nuevas metas. Y las consigue.

viernes, 18 de junio de 2010

Los Lakers se imponen en una final memorable


Acabamos de presenciar a lo que ha sido, casi con total seguridad, la mejor final de la NBA de los últimos años. Los Lakers se han coronado como el mejor equipo por segundo año consecutivo y esta vez lo hicieron sufriendo como nunca. Como muchos aventuraban, la gran final entre Los Ángeles y los Boston Celtics se tuvo que decidir en el 7º partido. Un partido intenso, sin un juego brillante, pero totalmente épico. Bastaba con mirar la cara de los jugadores para saber la tensión que se estaba viviendo.

Pero vayamos al comienzo de la final, en Los Ángeles. Allí los Lakers, con Pau y Kobe a la cabeza, “barrieron” en el primer partido y algunos presagiaron un desenlace por la vía rápida. Pero Boston no se encogió, habían dejado a dos “cocos” como Cleveland y Orlando por el camino y no estaban dispuestos a dar su brazo a torcer. Dirigidos por un magistral Rajon Rondo y un Ray Allen estratosférico, que se marcaba el récord de triples en una final (8), daban un puñetazo sobre la mesa y arrebataban a los Lakers el “factor cancha”.

El TD Garden de Boston recibía a los dos equipos con sus mejores galas y el “Welcome to the jungle” a todo volumen, la final no podía regresar a Los Ángeles. No contaban con Derek Fisher, el capitán angelino siempre aparece cuando más se necesita, ponía el 2-1 demostrando a los Celtics que ellos tampoco se arrugaban. Pero Boston es un rival durísimo, un bloque compacto de jugadores con mucho oficio. Rondo y la aparición de Pierce en los dos siguientes encuentros, colocaban el 2-3 y a Boston a una sola victoria de la gloria. Las alarmas saltaban en los Lakers, con el “bajón” de algunos jugadores y al borde del precipicio.

La final volvía a Los Ángeles. Primer “match ball”. Salida en tromba de unos Lakers que recuperaban su mejor nivel, en un encuentro que llegaron a dominar por más de 20 puntos. Empate a tres. Los dos equipos más laureados se iban a jugar el anillo de campeón en el 7º y último encuentro. La final al rojo vivo. Todo o nada. El partido fue muy trabado. Los Lakers dominaban el rebote pero se veían lastrados por unos pésimos porcentajes, en especial los de Kobe Bryant. Los Celtics estaban realizando un partido muy serio y no tardaron en despegar en el marcador. En el tercer cuarto su ventaja llegaba a los 13 puntos. La final comenzaba a tener un claro color verde.

Los Lakers estaban muertos y en esas apareció Ron Artest para salvar a su equipo. “Ron-Ron” había estado muy irregular durante la final, pero un par de acciones suyas metieron a los Lakers de nuevo en el partido. El último cuarto iba a ser de infarto. Era la hora de los elegidos. Kobe Bryant y Pau Gasol así lo entendieron. Asumían toda la responsabilidad y ponían a los Lakers por delante. En ocasiones contaron con la colaboración de Artest y el eterno Derek Fisher. Los Celtics se asustaron, pero a 2 minutos del final buscaron dar un zarpazo definitivo, el partido estaba precioso, con peleas constante bajo los tableros. Una serie de triples consecutivos en una y otra canasta ponían a todo el mundo en pie.

Al final, victoria para los Los Ángeles Lakers (83-79), vengando la derrota de 2008. es el 16º anillo para los de púrpura y oro, que se colocan a uno de Boston y el 11º para el técnico Phil Jackson, al que ya no le caben en la mano. Kobe Bryant, que ya suma cinco entorchados (a sólo uno del gran Michael Jordan), fue nombrado MVP de las finales por segundo año consecutivo. Pero el verdadero ganador fue Pau Gasol. El español se ha ganado el respeto de toda la NBA y son muchos los que consideran al pívot catalán como merecedor del MVP. Gasol vuelve a tocar el cielo. Hace un año me preguntaba donde estaba su techo. Todavía sigo sin saberlo.

viernes, 4 de junio de 2010

Lakers-Celtics, la final por excelencia


En poco menos de dos horas comienza la gran final de la NBA entre Los Ángeles Lakers y Boston Celtics. La final soñada por muchos aficionados al baloncesto. Está en juego algo más que el anillo de campeón: el orgullo entre dos eternos rivales; por algo estamos ante los dos equipos más laureados de la historia (17 entorchados para Boston, 15 para Los Ángeles).
Los Lakers parten como favoritos y con el factor cancha a su favor. Se han clasificado para su tercera final consecutiva (las tres desde la llegada de Gasol) y apenas sufrieron para llegar a la final. Solamente Oklahoma y Phoenix plantearon alguna dificultad. Sin embargo, los Celtics son siempre un rival temible, con jugadores dotados de gran oficio y experiencia, se han metido en la gran final tras dejar en la cuneta a dos de los grandes favoritos contra todo pronóstico: los Orlando Magic de Dwight Howard y los Cleveland Cavaliers de LeBron James. Por lo tanto, ahora mismo Boston es un equipo al alza, con la moral por las nubes.

Habrá que estar atentos al gran momento de Rajon Rondo. El base de los Celtics se ha convertido a sus 24 años en el gran responsable de que su equipo esté en la final. Determinante en los momentos decisivos, Rondo promedia en estos play offs 16,7 puntos y 10 asistencias. Como siempre, también pendientes de Kobe Bryant, que parece recuperar las buenas sensaciones tras los problemas físicos que aparecieron al final de la temporada regular. Ha anotado más de 30 puntos en 10 de los últimos 11 partidos.

Por supuesto, no podíamos pasar por alto uno de los duelos por excelencia: Gasol-Garnett. En los últimos años se ha convertido en uno de los mano a mano más esperados. A priori, Gasol está en mejores condiciones (20 puntos y 10,9 rebotes para Pau; 14,9 puntos y 8,2 rebotes para Garnett) pero sabe mejor que nadie como las gasta el 5 de los Celtics. Además los problemas físicos de Bynum obligarán al de Sant Boi a redoblar esfuerzos.

Será la 12ª final entre los dos equipos, con un parcial de 9-2 para Boston. En la memoria de todos aún está la final de 2008, donde los Celtics vencieron por 4-2 a unos Lakers inferiores. En aquella ocasión Paul Pierce fue el jugador determinante para los de verde. Muchos parece que lo han olvidado, pero sigue aquí. Que empiece ya la final de las finales.