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viernes, 18 de junio de 2010

Los Lakers se imponen en una final memorable


Acabamos de presenciar a lo que ha sido, casi con total seguridad, la mejor final de la NBA de los últimos años. Los Lakers se han coronado como el mejor equipo por segundo año consecutivo y esta vez lo hicieron sufriendo como nunca. Como muchos aventuraban, la gran final entre Los Ángeles y los Boston Celtics se tuvo que decidir en el 7º partido. Un partido intenso, sin un juego brillante, pero totalmente épico. Bastaba con mirar la cara de los jugadores para saber la tensión que se estaba viviendo.

Pero vayamos al comienzo de la final, en Los Ángeles. Allí los Lakers, con Pau y Kobe a la cabeza, “barrieron” en el primer partido y algunos presagiaron un desenlace por la vía rápida. Pero Boston no se encogió, habían dejado a dos “cocos” como Cleveland y Orlando por el camino y no estaban dispuestos a dar su brazo a torcer. Dirigidos por un magistral Rajon Rondo y un Ray Allen estratosférico, que se marcaba el récord de triples en una final (8), daban un puñetazo sobre la mesa y arrebataban a los Lakers el “factor cancha”.

El TD Garden de Boston recibía a los dos equipos con sus mejores galas y el “Welcome to the jungle” a todo volumen, la final no podía regresar a Los Ángeles. No contaban con Derek Fisher, el capitán angelino siempre aparece cuando más se necesita, ponía el 2-1 demostrando a los Celtics que ellos tampoco se arrugaban. Pero Boston es un rival durísimo, un bloque compacto de jugadores con mucho oficio. Rondo y la aparición de Pierce en los dos siguientes encuentros, colocaban el 2-3 y a Boston a una sola victoria de la gloria. Las alarmas saltaban en los Lakers, con el “bajón” de algunos jugadores y al borde del precipicio.

La final volvía a Los Ángeles. Primer “match ball”. Salida en tromba de unos Lakers que recuperaban su mejor nivel, en un encuentro que llegaron a dominar por más de 20 puntos. Empate a tres. Los dos equipos más laureados se iban a jugar el anillo de campeón en el 7º y último encuentro. La final al rojo vivo. Todo o nada. El partido fue muy trabado. Los Lakers dominaban el rebote pero se veían lastrados por unos pésimos porcentajes, en especial los de Kobe Bryant. Los Celtics estaban realizando un partido muy serio y no tardaron en despegar en el marcador. En el tercer cuarto su ventaja llegaba a los 13 puntos. La final comenzaba a tener un claro color verde.

Los Lakers estaban muertos y en esas apareció Ron Artest para salvar a su equipo. “Ron-Ron” había estado muy irregular durante la final, pero un par de acciones suyas metieron a los Lakers de nuevo en el partido. El último cuarto iba a ser de infarto. Era la hora de los elegidos. Kobe Bryant y Pau Gasol así lo entendieron. Asumían toda la responsabilidad y ponían a los Lakers por delante. En ocasiones contaron con la colaboración de Artest y el eterno Derek Fisher. Los Celtics se asustaron, pero a 2 minutos del final buscaron dar un zarpazo definitivo, el partido estaba precioso, con peleas constante bajo los tableros. Una serie de triples consecutivos en una y otra canasta ponían a todo el mundo en pie.

Al final, victoria para los Los Ángeles Lakers (83-79), vengando la derrota de 2008. es el 16º anillo para los de púrpura y oro, que se colocan a uno de Boston y el 11º para el técnico Phil Jackson, al que ya no le caben en la mano. Kobe Bryant, que ya suma cinco entorchados (a sólo uno del gran Michael Jordan), fue nombrado MVP de las finales por segundo año consecutivo. Pero el verdadero ganador fue Pau Gasol. El español se ha ganado el respeto de toda la NBA y son muchos los que consideran al pívot catalán como merecedor del MVP. Gasol vuelve a tocar el cielo. Hace un año me preguntaba donde estaba su techo. Todavía sigo sin saberlo.

viernes, 4 de junio de 2010

Lakers-Celtics, la final por excelencia


En poco menos de dos horas comienza la gran final de la NBA entre Los Ángeles Lakers y Boston Celtics. La final soñada por muchos aficionados al baloncesto. Está en juego algo más que el anillo de campeón: el orgullo entre dos eternos rivales; por algo estamos ante los dos equipos más laureados de la historia (17 entorchados para Boston, 15 para Los Ángeles).
Los Lakers parten como favoritos y con el factor cancha a su favor. Se han clasificado para su tercera final consecutiva (las tres desde la llegada de Gasol) y apenas sufrieron para llegar a la final. Solamente Oklahoma y Phoenix plantearon alguna dificultad. Sin embargo, los Celtics son siempre un rival temible, con jugadores dotados de gran oficio y experiencia, se han metido en la gran final tras dejar en la cuneta a dos de los grandes favoritos contra todo pronóstico: los Orlando Magic de Dwight Howard y los Cleveland Cavaliers de LeBron James. Por lo tanto, ahora mismo Boston es un equipo al alza, con la moral por las nubes.

Habrá que estar atentos al gran momento de Rajon Rondo. El base de los Celtics se ha convertido a sus 24 años en el gran responsable de que su equipo esté en la final. Determinante en los momentos decisivos, Rondo promedia en estos play offs 16,7 puntos y 10 asistencias. Como siempre, también pendientes de Kobe Bryant, que parece recuperar las buenas sensaciones tras los problemas físicos que aparecieron al final de la temporada regular. Ha anotado más de 30 puntos en 10 de los últimos 11 partidos.

Por supuesto, no podíamos pasar por alto uno de los duelos por excelencia: Gasol-Garnett. En los últimos años se ha convertido en uno de los mano a mano más esperados. A priori, Gasol está en mejores condiciones (20 puntos y 10,9 rebotes para Pau; 14,9 puntos y 8,2 rebotes para Garnett) pero sabe mejor que nadie como las gasta el 5 de los Celtics. Además los problemas físicos de Bynum obligarán al de Sant Boi a redoblar esfuerzos.

Será la 12ª final entre los dos equipos, con un parcial de 9-2 para Boston. En la memoria de todos aún está la final de 2008, donde los Celtics vencieron por 4-2 a unos Lakers inferiores. En aquella ocasión Paul Pierce fue el jugador determinante para los de verde. Muchos parece que lo han olvidado, pero sigue aquí. Que empiece ya la final de las finales.