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jueves, 19 de agosto de 2010

"Operación salida" en el Real Madrid


Tras cerrarse la puerta de entrada en el Real Madrid (algunos aseguran que no habrá más fichajes), ahora toca abrir la puerta de salida. El conjunto madridista cuenta con 26 jugadores actualmente, por lo que hay que aligerar peso. El Madrid venderá a uno o dos jugadores de una lista compuesta por Royston Drenthe, Lassana Diarrá, Fernando Gago, Rafael Van der Vaart y Mahamadou Diarrá. ¿Quién o quiénes serán los elegidos?


Royston Ricky Drenthe llegó al Real Madrid, de la mano de Ramón Calderón, como una de las grandes promesas del fútbol holandés. Pero el lateral no se parece, ni por asomo, al gran jugador que apuntaba. El mano a mano que falló ante Valdés en el Camp Nou fue su tumba como madridista. Se ha convertido en el principal objetivo de las iras y las risas del Bernabéu.


Llegó en enero de 2009 y se convirtió en uno de los fichajes de invierno más rentables. Lassana Diarrá se transformó en “Lass” y se hizo con un hueco en el once titular. Sin embargo, el francés no pudo mantener el nivel exhibido en 2009 y terminó fuera del equipo aquejado de unas extrañas dolencias físicas. Se le acusa de no hacer buena pareja con Xabi Alonso.


Otro fichaje de invierno: Fernando Gago. El argentino aterrizó en Madrid con el cartel de sucesor de otro Fernando: Redondo. El ex de Boca contó desde el principio con la confianza de Fabio Capello, pero con el resto de entrenadores su presencia fue disminuyendo. Sólo Manuel Pellegrini, al final de la temporada pasada, alineó a Gago con cierta frecuencia. Ya estuvo a punto de marcharse al City en invierno.


Rafael Van der Vaart es un caso peculiar. Tras un estreno decepcionante, al tulipán se le colocó el cartel de transferible. Al principio no entraba en los planes de Pellegrini, pero con las lesiones de Kaká (al que sustituyó con bastante solvencia) terminó ganándose un puesto en el equipo. Es el gran damnificado de la llegada de Özil. Su buen “cartel” internacional le convierte en una de las posibles bajas.


El tercer capitán, Mahamadou Diarrá, también podría tener las horas contadas en el Real Madrid. La gran inversión que el club realizó por el (26 millones de euros) hace 4 años, no se ha visto reflejada en el campo. Para colmo de males, las lesiones han sido algo cotidiano en el malí. El “overbooking” de mediocentros tampoco juega mucho a su favor.

martes, 10 de agosto de 2010

Mou quiere más madera


Después de dos partidos de pretemporada, José Mourinho ha sacado varias conclusiones. Una de ellas es que necesita otro delantero. Cristiano Ronaldo, Higuaín y Benzemá podrían cubrir las necesidades goleadoras de cualquier equipo, pero el técnico portugués es muy exigente y piensa que con esto no es suficiente. Así se lo ha hecho saber a Florentino Pérez. De todas formas no hay que olvidar que con estos delanteros (más Raúl), el Real Madrid batió su record de puntuación.


La temporada es muy larga y el míster necesita que la dupla Cristiano-Higuaín vuelva a funcionar a la perfección (61 goles entre ambos la temporada pasada). Además, Karim Benzemá deberá resarcirse de su primer año fallido. Sin embargo, “Mou” quiere más. Necesita un delantero para cubrir posibles bajas durante el año y que no le importe ocupar plaza de banquillo. Por lo menos de momento. Estos son algunos de los candidatos:


Fernando Llorente. El campeón del mundo es una de las opciones más sólidas. Su gran movilidad y el dominio del juego aéreo por su gran estatura (1,95 metros), le convierten en un delantero con un perfil que actualmente no posee el Real Madrid. El hecho de jugar en la Liga española aumenta sus posibilidades para ser el elegido.


Luis Suárez. El uruguayo fue una de las revelaciones del pasado Mundial, siendo uno de los artífices del buen papel de su selección. Lleva varios años destacando en su club, el Ajax de Amsterdam, y sólo es cuestión de tiempo que cambie de aires. De hecho, es extraño que aún no lo haya hecho. Oportunista y con calidad.


Mario Gómez. Hace unas semanas era uno de los que más sonaba, pero ha perdido fuerza. El alemán es un “9” puro con bastante experiencia internacional. Sin embargo, no ha terminado de completar una buena campaña en el Bayern de Munich y con la selección alemana no está muy acertado.


Romelu Lukaku. Una de las grandes promesas del fútbol europeo (17 años). Belga de origen congoleño, destaca por su fortaleza física y su enorme zancada. Muchos le consideran el “nuevo” Drogba. Máximo goleador de la Liga belga la temporada pasada. El Madrid le puede venir todavía muy grande.

domingo, 8 de agosto de 2010

La imparable progresión de Higuaín


"Para ser el 9 del Madrid no hace falta llevar ese número", así afronta Gonzalo Higuaín su quinta temporada en el Real Madrid a las órdenes de un nuevo entrenador (el quinto desde su llegada en diciembre de 2006). Ahora, coincidiendo con la llegada de José Mourinho al banquillo madridista, el delantero argentino se encuentra en disposición de comenzar la competición con un puesto asegurado, por primera vez, en el once titular. Le avalan sus goles y su extraordinario rendimiento, cada año mejorando el anterior.


Higuaín debutó con la camiseta blanca en la temporada 2006-2007 en un partido ante el Real Zaragoza. Fabio Capello apostó fuerte desde el principio, por un jugador de sólo 19 años, que ya dejaba ver muestras de su calidad. Anotó dos goles, ante Atlético de Madrid y Espanyol, fundamentales a la hora de conseguir el título de Liga. Sin embargo, era un delantero al que le costaba ver puerta, fallaba en la definición. Ningún problema. Nada que no se pudiera mejorar con el tiempo.


Al año siguiente, con Bernd Schuster en el banquillo, Gonzalo asumía su rol de tercer delantero, por detrás de Raúl y Van Nistelrooy. Al principio, no contaba demasiado para el técnico alemán. A comienzos de 2008, el holandés se lesionó y abría una puerta para Higuaín. El “Pipita” realizó un buen final de temporada marcando nueve tantos, uno de ellos suponía el alirón blanco en Pamplona. Pero las dudas seguían planeando sobre el jugador, al que, en ocasiones, todavía se le hacía de noche de cara a la portería.


Temporada 2008-2009 y mismo panorama. Schuster seguía confiando en la dupla Raúl-Van Nistelrooy. El holandés se volvió a lesionar gravemente, pero esta vez quedaba mucha temporada por delante. Era la gran ocasión para Higuaín y no la desaprovechó. El argentino explotó definitivamente y se convirtió en el máximo goleador del Real Madrid con 24 dianas. Fueron muchos los encuentros en los que salió al rescate de su equipo. Se acabaron las dudas.


La vuelta de Florentino Pérez supuso el desembarco de un nuevo inquilino en la delantera del Madrid, Karim Benzema. La gran promesa del fútbol francés y los galones de Raúl devolvían a Higuaín a un segundo plano. Una vez más tendría que batirse el cobre. Primero el capitán y más tarde el ex del Lyon, dieron con sus huesos en el banquillo. El “Pipa” se agigantó y Pellegrini tuvo que ceder. Ni el mismísimo Cristiano Ronaldo fue capaz de marcar más goles que el argentino en Liga (29).


Ahora nadie se atreve a cuestionar la titularidad de Higuaín. Se lo ha ganado en el campo, a base de goles y de trabajo. Además, con la salida de Raúl y Guti, ha ganado peso en el vestuario (sólo Casillas, Ramos y Diarrá le superan en antigüedad). Su única asignatura pendiente: los partidos importantes. Este año le toca superarla. En eso consiste su trayectoria: progresar temporada, tras temporada. Es un delantero insaciable y esta vez saldrá desde la “pole position”. Que se preparen.

martes, 27 de julio de 2010

Por siempre, Raúl


Una mañana de domingo acudí con mi padre a la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid. Era la primera vez que estaba allí. Creo que era un 16 de octubre de 1994. Recuerdo que era un día soleado con una temperatura agradable. Con diez años de existencia recién cumplidos, el fútbol ya era algo cotidiano en mi vida y amenazaba con convertirse en una verdadera obsesión.


Se jugaba un Real Madrid “C”-Corralejo del grupo I de la Segunda División B. En el banquillo del conjunto blanco se sentaba “Toni” Grande. Presente en el palco, el gran Vicente del Bosque, entonces máximo responsable de las categorías inferiores del Real Madrid. En las gradas unos 200 privilegiados nos disponíamos a disfrutar de un buen partido por un módico precio: 300 pesetas.


Se adelantó el Corralejo en el marcador, pero el partido no tuvo color. Ganó el Real Madrid por 7 a 1, demostrando una gran superioridad sobre el modesto equipo canario. Pero el gran protagonista del encuentro, con cinco goles, fue uno de los delanteros del conjunto blanco. Llevaba el 7 a la espalda y respondía al nombre de Raúl. Su acierto de cara a la portería y su influencia en el juego del equipo, nos mostraba que estábamos ante un auténtico jugadorazo.

Con el paso de los minutos mi padre y yo percibimos que muchos de los presentes ya le conocían y que su actuación no les extrañaba lo más mínimo. Alguien nos comentó que el tal Raúl tenía 17 años y que ya llevaba 13 goles en 8 partidos. Un fenómeno. Volviendo a casa, comentábamos impresionados lo que acabábamos de ver. Los dos coincidíamos en que aquel joven el próximo año estaría en el primer equipo. ¡Qué equivocados estábamos!

Dos semanas después, aquel chaval de Villaverde recibía la llamada de Jorge Valdano, entrenador del primer equipo, para viajar a Zaragoza y jugar contra el conjunto maño. El técnico argentino se atrevió, incluso, a alinearlo de inicio en un partido de liga. Raúl realizó un partido completo, con una asistencia, pero falló dos ocasiones de gol clarísimas. A la semana siguiente no perdonó y marcó su primer gol en primera división ante el Atlético de Madrid. A partir de aquí, todos conocen la historia.


Ahora, en el momento de su despedida del Real Madrid, resulta complicado escribir estas líneas. Para gente como yo, la mayor parte de nuestros recuerdos futbolísticos están asociados a la figura de Raúl. Con él, hemos crecido y nos convertimos en adultos. Durante 16 años hemos visto como coleccionaba títulos; jugar 803 partidos y anotar 367 goles (entre el Madrid y la selección española), el último en La Romareda, el estadio que le vio debutar.


Asistimos a su consagración como símbolo del madridismo. Pero por encima de todo, le vimos luchar sin desmayo sobre el campo, ya sea con el Real Madrid o con “la Roja”, dando siempre un ejemplo de caballerosidad y deportividad allá donde fuera. Con él hemos disfrutado en las victorias y sufrido en las derrotas. Pero siempre con dignidad y respeto por el contrario. Idolatrado por su afición y respetado por los rivales.


Todos sabíamos que este momento, tarde o temprano, tenía que llegar. Aún así resultará muy extraño no volver a verle con la camiseta madridista. Desde aquí no encuentro mejor forma de rendirle homenaje, que recordar el día que le descubrí. Lo de ayer no era un adiós, sino un “hasta luego”. Sé que volveremos a verte por aquí. Gracias por todo Raúl.

lunes, 7 de junio de 2010

Las lágrimas de un campeón


Robin Soderling mandó la bola a la red y Nadal se venció de espaldas sobre la tierra de la Phillip Chatrier. El rostro de Rafa reflejaba una alegría inmensa, como si fuera su primera vez. Pero no lo era, era la quinta vez que el de Manacor se hacía con la “Copa de los Mosqueteros”. Esta victoria le permite sumar su séptimo “Grand Slam” y volver a ser el número 1 del ránking de la ATP.

Hace un año, Soderling y Nadal se enfrentaban también en la pista central de Roland Garros, pero esta vez por un puesto en los cuartos de final. Rafa llegaba como primer cabeza de serie y máximo favorito a la victoria. La sorprendente victoria del sueco suponía la primera derrota del español en París y dejaba el camino libre para la “reconquista” de Federer.

Más tarde se supo que Nadal no estaba en las mejores condiciones. Se había exprimido al máximo para vencer en los Masters de Montecarlo, Roma y Madrid, además del Conde de Godó en Barcelona. Sus rodillas habían dicho basta y
no podía defender el título de Wimbledon. Roger Federer volvía a reinar y recuperaba el primer puesto de la clasificación mundial.

Rafa pasó el resto del año 2009 intentando recuperar su mejor forma de cara a la próxima temporada. A comienzos de 2010, llegó a ocupar al 4º puesto, desbancado por Novak Djokovic y Andy Murray. Pero no se vino abajo, sabía que su momento llegaría con la llegada de la “temporada” de tierra batida.
Volvió a vencer en Montecarlo, casi un año después, revalidó su título en Roma y confirmó las buenas sensaciones derrotando a Federer en la final de Madrid.

Estas tres semanas en Roland Garros han devuelto al tenista español al lugar que nunca debió abandonar.
La derrota de Federer en cuartos de final ante Soderling dejó la puerta abierta para recuperar el liderazgo. Nadal no iba a desaprovechar la ocasión. Se ha impuesto de forma incontestable, sin ceder un solo set a lo largo del campeonato.

En la Phillip Chatrier, un muchacho de 24 años lloraba de felicidad. “No sé si volveré a ser el número 1”,
decía hace poco. El tiempo le ha demostrado lo equivocado que estaba. Rafa ha vuelto. Si es que alguna vez se había ido.

jueves, 29 de abril de 2010

El Inter descarrila al Barça


El Fútbol Club Barcelona se quedó fuera de la final de Madrid. En su lugar estará el Inter de Milán que vuelve a una final 38 años después. Una final que según Mourinho, “para el Inter era una ilusión y para el Barcelona una obsesión”. El ambiente se había calentado bastante en los días previos al partido y eso al final se reflejó en un partido “trabado” y con pocas oportunidades.


El Barça afrontaba el partido recurriendo a la épica. Insufló en el aire una atmósfera de remontada “imposible”, incluyendo el llamamiento de los jugadores a la afición. Todo esto resulta tan innecesario como contradictorio, para un equipo cuyo principal argumento es el buen juego, el trato exquisito con el balón. Una filosofía que consiste en “madurar” la jugada hasta que aparezca el hueco o el pase, sin prisas ni atropellos. Es cierto que el equipo azulgrana nunca recurrió a las prisas ni al pelotazo, pero si se apreció un cierto bloqueo o “agarrotamiento” de los jugadores ya sea por la presión o el excelente trabajo defensivo del Inter.


Porque el planteamiento de Mourinho es una agresión al “jogo bonito”, pero sus resultados son incuestionables. El técnico portugués le ganó la partida a Guardiola, que no supo o no pudo reaccionar ante semejante muralla defensiva. La expulsión de Motta sólo sirvió de excusa para reforzar los argumentos de “Mou”, que propiciaron situaciones tan inverosímiles como ver a un delantero centro como Etoo, defendiendo en la banda como un lateral. El Inter provocó un verdadero cortocircuito en la señal del Barcelona, hasta tal punto que sólo concedió tres ocasiones: un disparo de Messi (su única aparición), un cabezazo de Bojan que se fue por milímetros y el gol de Piqué en posición ilegal.


El tiempo se consumía sin que el Barça encontrara la forma de hincarle el diente a la portería de Julio César. Jugadores importantes como Ibrahimovic, Messi, Xavi o Alves estuvieron totalmente desaparecidos y al final su equipo lo pagó. El Inter de Milán se cita con el Bayern en la final del 22 de mayo, mientras que el Barcelona deberá reponerse del varapalo si no quiere llevarse otro más doloroso y definitivo en la Liga, donde el Madrid sigue al acecho.

martes, 13 de abril de 2010

El espejo del Barça 2003/2004


La llegada de Florentino Pérez a la presidencia del Real Madrid en junio de 2009, venía precedida de un clima de urgencia. Había que devolver al Real Madrid a lo más alto y contrarrestar él, por aquel entonces, “triplete” del Barcelona. Han pasado 10 meses desde entonces y el Madrid está eliminado tanto en Copa, como en Champions. En la Liga, marcha en segunda posición a tres puntos del mejor Barça de la historia. Suma 77 puntos y hasta el sábado pasado, era líder de la clasificación tras encadenar 12 victorias consecutivas. En muchos sitios se habla ya de fracaso y se pide la cabeza del técnico Manuel Pellegrini.


Retrocedamos 7 años en el tiempo, concretamente a la temporada 2003/2004. Nos centramos ahora en el Barcelona de aquel entonces. El equipo azulgrana comenzaba una nueva etapa con un nuevo presidente, Joan Laporta, y un nuevo entrenador, Frank Rijkaard (tras el “no” de Ronald Koeman). El equipo llevaba varios años a la deriva y necesitaba volver a ser un grande. La llegada de jugadores como Ronaldinho, Márquez o Luis García, reforzaban una plantilla en la que ya había gente como Puyol, Xavi, Luis Enrique, Kluivert, Overmars o Saviola. Además asomaban ya jóvenes procedentes del filial como Andrés Iniesta, Thiago Motta o Víctor Valdés.


La temporada comenzaba de un modo desastroso, el sistema del técnico holandés parecía no funcionar y pronto comenzó a ser cuestionado. Corría enero de 2004 y el Barça llegaba a Sevilla en la 9ª posición muy lejos del líder, el Real Madrid. El partido era un “match ball” para Rijkaard, su continuidad dependía de una victoria. El Barcelona se impuso por la mínima, gracias a un gol de Patrick Kluivert.


A partir de ese momento, coincidiendo con la llegada del centrocampista Edgar Davids en el mercado de invierno, el Barcelona encadenó una racha de 9 victorias consecutivas que le auparon hasta la 2ª posición. El equipo sólo perdió 2 encuentros en toda la segunda vuelta, quedándose a sólo 5 puntos del campeón, el Valencia. Muchos coincidieron en que al Barça le faltaron unas pocas jornadas más para dar caza al Valencia. A destacar, la brillante victoria en el Bernabéu por 1-2, en un partido que hundió definitivamente al Real Madrid. Además, la temporada nos dejaba el nacimiento de una estrella: Ronaldinho.


Aquel año el Barcelona, no ganó ningún título. En Copa fue eliminado por el Zaragoza en cuartos de final, mientras que en la UEFA (aquel año no estaba ni clasificado para la Champions), cayó ante el Celtic en octavos de final. A pesar de cerrar otro año en blanco, desde el club se hizo una lectura positiva de la temporada. El equipo había comenzado mal, pero terminó la temporada en clara línea ascendente. Se habían colocado los cimientos, donde después se asentaría la base de un gran equipo. Lo que ocurrió en los años siguientes, todos lo sabemos.


Con esto no quiero equiparar la situación del Real Madrid actual, con la del Barcelona de entonces. Considero además, que la plantilla del Madrid es superior a la de aquel Barça. Sólo pretendo demostrar que con paciencia y teniendo las ideas claras a la hora de iniciar un proyecto, se puede construir un equipo ganador. A pesar de que esto, suponga el hecho de asumir otra temporada sin títulos en el casillero.

domingo, 11 de abril de 2010

Golpe de campeón


Todavía no es matemático, pero la Liga está sentenciada. El Real Madrid, está a 3 puntos del Barcelona (4 con el golaverage), con 21 puntos por disputar, pero el resultado de anoche es un golpe de efecto. Las rostros en un equipo y otro, reflejan a la perfección el estado de ánimo de los dos equipos: “somos campeones”, en el de los vencedores; “se acabó”, en el de los vencidos. El Barça de paso, rompe la imbatibilidad del Madrid en su estadio y por primera vez en su historia, gana dos veces consecutivas en casa del eterno rival.

El planteamiento inicial de Guardiola instaló la sorpresa en el ambiente. Alves jugaba de extremo derecho, pasando Puyol al lateral y Milito al centro de la zaga con Piqué. El técnico temía las contras del rival y con este esquema, pretendía frenar las peligrosas salidas en tromba del Madrid. Los blancos, por su parte, impusieron una enorme presión con el fin de impedir la circulación y “secuestro” del balón del Barça.

La primera parte transcurría con el Barcelona intentando llevar el peso del partido, procurando no perder el balón en zonas de peligro, y el Real Madrid, buscando incomodar y robar, para salir a toda velocidad buscando las carreras de Ronaldo principalmente. Podía decirse que ambos entrenadores se habían anulado mutuamente, hasta que en el minuto 32, Xavi y Messi conectaron. “La Pulga” se internó en el corazón del área, el de Tarrasa levantó la cabeza y le envió el balón. El control de Messi fueron dos cosas al mismo tiempo: control y regate sobre Albiol. Casillas no pudo hacer nada. Primer disparo a puerta: 0-1.

Como muchos vaticinaron, el primero en marcar tendría todas las de ganar. Guardiola así lo entendió y en el descanso volvió al esquema habitual con Alves de lateral. El Barcelona se conjuró para mantener la posesión del balón, como forma de atacar y protegerse al mismo tiempo. Xavi Hernández de nuevo, volvió a ejercer de maestro de ceremonias. Esta vez fue Pedro el encargado de recibir el pase al hueco y batir a Iker. Jaque mate.

El Madrid estaba tocado y hundido. Pellegrini buscó la solución con la entrada de Guti, pero ya era tarde. Aún así un genial pase del “14” que Van der Vaart malogró, pudo activar el “modo remontada” en el Bernabéu. El resto del partido fue un monólogo de los azulgrana, con pases, triangulaciones y “rondos” interminables, a los que el público y el Madrid asistían impotentes. Esta temporada el Barça está demostrando oficio, matando y durmiendo los partidos.

Después de la revolución del pasado verano, Florentino solamente ha podido minimizar el 2-6 para dejarlo en un 0-2. El Barça sigue siendo bastante superior y su hambre parece no tener fin. Los blancos tienen dos opciones: luchar hasta el final durante las 7 jornadas restantes y morir de pie, o por el contrario, tirar la toalla como la temporada pasada y cerrar otro año en blanco en la más absoluta mediocridad. Lo que todos saben es que da igual lo que escojan, la Liga ya tiene dueño.





sábado, 10 de abril de 2010

CR9 ante el gran desafío


Todos sabemos que el Real Madrid-Barcelona de esta noche será decisivo para saber quien será el campeón de liga. Sin embargo, hay otras cuestiones en las que el “Clásico” también puede resultar determinante. Es el caso de la disputa entre Leo Messi y Cristiano Ronaldo por ser el mejor jugador del mundo.


Desde su llegada a Madrid, el crack portugués no ha hecho más que justificar la cantidad desorbitada que el equipo blanco pagó por él (94 millones de euros). Desde que se hizo público su fichaje, todos los focos apuntan hacia él. A base de goles, Ronaldo se ha ganado el respeto y el apoyo de una afición, que ve en el jugador de Madeira uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta el equipo. Cristiano ha demostrado una ambición y una exigencia a sí mismo extraordinarias (aunque a veces peca de individualista). Posee unos números espectaculares tanto en Liga (18 goles en 21 partidos), como en Champions (7 goles en 6 partidos).


Sin embargo, el rendimiento de Cristiano Ronaldo, se está viendo eclipsado, por la estratosférica temporada de Messi. El argentino, con goles, jugadas espectaculares, “hat-tricks”, etc. está acaparando todas las portadas a nivel nacional e internacional. Su portentosa actuación ante el Arsenal, con 4 goles, el pasado martes, ha supuesto una batería de elogios hacia el jugador, ya sea a nivel nacional como internacional. Los números de Messi hablan por sí solos: 26 goles en 27 partidos de Liga,8 goles en 9 partidos de Champions, a los que hay que añadir 1 en Copa del Rey, 2 en la Supercopa de España y 2 en el Mundial de Clubes.


Cristiano niega que el Madrid-Barça sea sólo un duelo entre Messi y él, pero en su cabeza la idea que ronda es totalmente la contraria. Sabe que Messi, le ha desbancado del “trono” mundial y que este año ya le lleva varios metros de ventaja. El partido de hoy es una oportunidad de oro para comenzar a recuperar el número 1. Todo el mundo piensa que Ronaldo no va a bajar los brazos. Su enorme ego y su gran competitividad no se lo permitirán. Disfrutemos con el espectáculo.